
Moda. Nostalgia. Amigos que nos saludamos, en lo que nos deja el tiempo entre desfiles para hacerlo. Dedos que palpan, sin permiso ni consentimiento, los tejidos, las hechuras.
Gente guapa, por fuera. Gente guapa por dentro. Gente guapa por fuera y por dentro. Gente. La moda es eso: movilización, modelización o modalización. ¡Ay, Barcelona querida! ¡Que el 080 llegue un día a ser un 100, o cuando menos un 10!. Nunca un aprobado. Un sobresaliente. Está por ahí, detrás de cualquier ventana, en una mugrienta mesa de bar, en cada metro cuadrado.
No somos París, y menos Milán. Quizás nos parezcamos más a la anarquía de Tokyo, al desenfado de los fashion districts in the States, a la insolencia después de un cóctel en Londres, y los tacones que se mueven torpes, dando bandadas, el maquillaje chorreando. Pero la libertad que tenemos aquí, para lucir cualquier cosa, aun cuando sea el ridículo, es lo que vale. Algún día.
Fotos: © My Buffer Guest









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