
Imaginemos por un instante que el espacio aéreo depende de un solo controlador aéreo. O una cirugía a corazón abierto de un cirujano, sin anestesistas ni asistentes. O un corredor de fondo que tenga un brillante desempeño, donde deje las suelas ardiendo, pero en un estadio congelado, sin hinchas, sin árbitros, sin disparos ni seguridad. Una cantante de pop encandilada, con una megafonía de última generación, abarrotando con su voz el vacío del recinto, sin aplausos, griticos de histeria, abucheos.
Es la soledad magnificada. Culpable de suicidios, neurosis, excesiva venta de fármacos. La misma que, paradójicamente, puede serle útil a un artista como Alberto Martín.
Él es capaz de pasearse solo por varias disciplinas visuales. De 2 y 3 dimensiones. Sin miedos. Sin escalas ni vértigos. Sorprende, viendo su obra, que un joven, como doctor Frankenstein, a espaldas del mundo, conciba sus monstruos, con peculiaridades, hálito, perversiones, vida.

¿Cómo decidiste que las artes visuales eran lo tuyo?
No tengo claro si lo elegí o no. Lo cierto es que es la vía a través de la cual he aprendido a expresarme desde pequeño. Tal vez las artes visuales sean lo mío desde el principio.
Hay un amplio diapasón en todo lo que haces: ilustraciones, animación, fotografía, diseño gráfico, retoques, dibujos para literatura infantil. ¿Puedes con todo?
Supongo que sí. Ampliar el abanico constituye una búsqueda, cuantos más idiomas hablas más cosas puedes decir.

Influencias, noto varias, en el estilo, en las referencias visuales y pictóricas. Pero prefiero nos las comentes tú…
No me interesan los datos de corte intelectual, no me gusta discutir acerca de corrientes ni estilos. Mis influencias son más bien una colección de momentos de impacto visual.
Una de las cosas que más me han gustado de tu obra son las ilustraciones. Pero en ellas siempre hay un toque de perversidad: una rubia fogosa que dispara un arma y deja que corra la sangre del tío por la pared de un callejón; o el culo afuera de un hombre fornido que no andas con paños tibios; Fatman; hasta en lo infantil (enfad Ada). ¿Es ese tono algo macabro parte importante de tu inspiración? ¿Esas bromas, ese humor negro?
Estimula mucho más aquello que se ve con dificultad, supongo. Lo atractivo de lo macabro, es decir, lo oscuro tiene precisamente eso, que es oscuro, que no se ve con claridad, hay que ahondar para poder disfrutar de ello. Ese proceso tanto para crear como para aprender, para percibir, me parece interesante, al menos para ser explorado. El humor es una parte muy importante de mi obra y de mi manera de percibir el mundo, pero sólo es una más.

Hablemos un poco de tu trabajo en el taller con el modelado de personajes. Por el vídeo se aprecia que son figuras muy pequeñas, por lo que se necesita mucha destreza manual para cada detalle. ¿Cuánto tiempo te lleva estar enfrascado con una de estas criaturas?
Depende de la criatura. Intento que me lleve el menor tiempo posible, me gusta verlas terminadas.

¿Ya tocaron a tu puerta los cazadores de talento para la publicidad?
Deben de estar al llegar… (risas)
¿Has pensado en exponer este año que comienza?
En realidad no es algo prioritario para mí en este momento. Aunque, sin duda, me lanzaría a ello si la oportunidad fuera buena.
Tags: Alberto Manuel Martín, Alberto Martín Martínez, amcreativo

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