Quien me conoce sabe que soy, casi sin percatarme, un friki de las camisetas, tee’s, t-shirts, marineras, pullovers, franelas, o como quieras llamar a la prenda básica que, junto a los vaqueros, es la que más usamos. Las compro baratas, en mercadillos de Copenhague, trasteros de Viena, alguna escasa feria de La Habana, los turcos de Estocolmo.
Las tengo llenas de tópicos: el ampelmann u hombrecito del semáforo de Berlín, el cadáver activo de un futbolista que nos muestra indecente sus músculos y osamenta de la expo Bodies, la sombra que nos quedó del Bread and Butter, “Khader for President” (refiriéndose a Naser, el parlamentario musulmán danés), un poli con cara de rana, hasta lo que te puedas imaginar de instituciones, concursos, goodie-bags de las empresas. Me sienta bien vivir en el Mediterráneo. No sólo la pereza de vagabundear como vegetal con el mar a la vuelta de la esquina. Puedo ser políticamente correcto en vaquero, camiseta, sandalias, y ya está. Pero cada vez que veo un nuevo proyecto, es el síndrome de abstinencia, me entra el mono. Me llegó con la colección Dualidad, del porteño Juan Biazutti.
Juan lleva entre la Península y Fuerteventura más de 10 años. Es un tío muy conversador y buena nota, que se lo ha currado bastante. Desde sudar la gota gorda para llevar a cabo la edición impresa de Ocio y cultura todo incluido, revista gratuita para Canarias, hasta escultor de figuras desnudas que bailan tango.
Los conocimientos que viejos doctos le enseñaron en Ciencias de la Comunicación, su habilidad para redactar en agencias de publicidad, le entrenaron en las ideas, en el concepto. El afan experimentador, su atrevimiento en ponerse a esculpir figuras con alambre y arcilla, o porcelana fría, que le dio fuerzas para probar si las piezas llegaban a buen puerto o se despedazaban por el camino, enviando un par de ellas desde las Islas a Barcelona. Funcionó: llegaron tal y cómo las había manoseado en su taller.
Para un friki de camisetas, nada mejor que sacar a flote la rabia ajena. Provocar. Juan prefiere que el algodón estampado te haga pensar: “Illegal Allien” -los sin papeles-; “La Patera Rosa” -tres negritos que nunca llegan a la costa-; “Mundo cabrón” (mi preferido: revisa a Darwin, porque el hombre desciende de las cabras, más en una isla).
Dualidad. Doble lectura. Alter. Doppelgänger. Ideas gemelas y malvadas. Y si esto no te basta como frikie, podrás hacer el próximo botellón con el Disney on the Rocks, una cubetera de cuyo interior sacarás, morbosamente, el rostro de Walt congelado, que navegará por tu vaso de plástico. Aunque yo siga prefiriendo la imagen que Biazutti ha convertido en un icono hecho camiseta: el ángel que esnifa, que no vuela por que vuela. Algo lo hace volar.
www.dualidad.net
www.myspace.com/agendadualidad
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Tags: Disney on the Rocks, Dualidad, Illegal Allien, Juan Biazutti, La Patera Rosa, Mundo Cabrón
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