Boris Hoppek: los meses vaginales

A Boris Hoppek es fácil encontrarlo entre la gente que asiste a sus exposiciones, por rincones de las salas, callado. Al parecer, poco entusiasta. Se te hace muy difícil, casi como cruzar de un salto la muralla china, conseguir de él una entrevista. No es un tío que se regodee con ser mediático. Me luce que mientras se divierte para sus adentros observando la reacción del público frente a sus provocaciones, le tiene cierto pánico a los micrófonos y a posar para las cámaras. Mejor para él, pues su discurso se hace más sólido e independiente.

Ahora que presentó la última edición de su calendario, digamos que eroto-iconográfico, para lo que escogió el estudio creativo de Carlitos y Patricia, logré sortear su reticencia a las preguntas y me concede, con humildad de artista urbano, alguna primicia. Después de todo, sus conocidos c’mons o bimbo scultures han corrido por medio mundo, con sus cositas entre las piernas, o si les censuran, asexuados. Sobreviven.

¿En cada página de tu calendario se pueden ver tus criaturas?
A veces. Pues sí, bastante. Aunque los reutilizo con fotografías, que son más cercanas a la gente, y aparecen haciendo varias funciones, en varios tamaños, dentro de cada pieza.

Y este año le has puesto como título Waste of Time…
Sí. Es 2012, donde cada segundo cuenta. Los formatos también han variado para esta ocasión.

Bueno, una vez presentado el calendario, en éste que es casi un lanzamiento privado, me gustaría saber qué otras exposiciones más abiertas tendrás en los tiempos que vienen.
Pues ya tengo prevista una expo en Madrid, y de ahí a Brasil, São Paulo y Belo Horizonte. También está incluida Atenas en mi periplo.

¿Dónde la gente se puede hacer con un ejemplar de tu calendario?
Sólo en mi página web.

¿A un buen precio?
No, qué va. Es muy caro. Es mucho dinero. Sólo a los que tengan 9 euros y algo… No, en serio: si vemos el proceso de impresión, es bastante asequible.

Y al llevar tu factura, que eres uno de los nombres más significativos del arte joven europeo, se trata casi de una obra maestra…
Sí, principalmente si te quieres divertir. No creo que éste calendario sea un negocio lucrativo, pero sí es un regalo gracioso para las Navidades y principios de año, para la familia y los amigos. Para hacer lo que quieran con él.

 

Imágenes: Cortesía de Boris Hoppek ©

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