
Uno de los rituales obligados para olvidar la pesadumbre de la semana laboral, es planificar escapadas de finde. Adonde sea, con tal de que ni el smog, ni el tropel de gente nos envuelva como de lunes a viernes.
Hemos ido a desembocar a Can Fausto, a sugerencia de sus diseñadores, Anthony Chevallier y Paulo Ribeiro, artífices del estudio creativo Le Département, que ha sido nuestro mayor descubrimiento de los últimos fines de semana.

Un viejo bar, de esos de toda la vida, que según me contaba uno de los constructores era el escenario ideal para un derrumbe, es ahora, gracias a su reapertura, y a sus propietarios y gestores, los hermanos gallegos Manolo y Jesús, y Katharina, la esposa del primero, un oasis en la zona colindante en el Distrito de Horta-Guinardó en Barcelona.

A modo de ejemplo, os confieso mi elección para la cena, que transcurrió en un ambiente cálido, quieto, sin las escaramuzas con que te encuentras en el centro de la ciudad o el escándalo perfumado de alcohol de los residentes de cualquier bareto de esquina. Nada mejor que sacar provecho de las invenciones de sus dueños, maestros del fogón y de la amabilidad. Del detalle: las limpias estancias mediterráneas están ambientadas por las velas del fabricante holandés Ritual.
Aquí te hacen sentir rey, máxime si acompañas con un verdejo la esqueixada Can Fausto, unas hamburguesas de sepia con mermelada de cebolla, buñuelos de bacalao y unos raviolis de carne con ragout de setas. La nota dulce la decidí yo también: un carpaccio de piña al gengibre con helado de coco.

Lo mejor de todo no ha llegado. Más allá de que ésto te sale por menos de 25 euros, te sorprenderá que hasta el más nimio detalle lo han cuidado. La carta pone que les avises si padeces de alguna alergia y que tienen productos para celíacos.
Además, si no te satisface su bodega, puedes llevar tu propio vino, por el que cobran sólo 5 euros por el descorche. Sólo recuerda cuando quieres entrar a la discoteca y los señores de la puerta te revisan los bolsos por si intentas colar alguna bebida. O que muchos sitios te cierran hasta el grifo para obligarte a pagar 10 pavos por un botellín de agua.
Eso sí. Puedes acceder fácilmente en metro, pero atendiendo la puerta de salida correcta, que está a 2 pasos. Así te evitas dar el rodeo que tuve que hacer por no leer bien las instrucciones.

Ir a Can Fausto me recordó, sin exagerar, que había ido de excursión, lo más cerca, a una masía del Montseny. A gustito.
Can Fausto
Funoses – Llusà 2
Metro L 5, El Coll – La Teixonera (Salida Mare de Deu del Coll)
Bus 28 / 92
Mar-Vie, de 08-01 hrs
Sáb, 08-17 hrs
Tags: Anthony Chevallier, Beauty shop Ritual, Can Fausto, Distrito de Horta-Guinardó restaurantes, El Coll La Teixonera, Funoses Llusà, Le Département, Paulo Ribeiro

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