Chay-Ya Clancy: mover letras mueve las mentes


La artista australiana Chay-Ya Clancy combina su fascinación del lenguaje, el color y el diseño, para hacer un arte público e interactivo. Su instalación, dentro del Moving Letters Project en el Melbourne Writers Festival de este año, promueve su intención de lograr “una obra donde se puede intervenir, desafiar, celebrar y conectar en comunidad”. Todo ésto gracias a sus contactos con el codirector del Festival, y a la creciente atracción que el evento provoca durante sus dos semanas donde escritores locales e internacionales se dan cita, seguidos por un número creciente de visitantes.

Los paneles gigantes e independientes de Chay-Ya y las piezas anaranjadas en unos modestos cajones blancos que contienen un verdadero y siempre cambiante espejismo de letras, signos de puntuación, palabras y frases, realzando una verdadera fiesta de la escritura, lo mismo en líneas gemétricas que en curvas. El público escribe libremente en los tablones que están emplazados para los garabatos, cosas como ‘escucha el sueño de los niños en voz alta’, ‘melbourne audio rocks’ y ‘bs & rs   e & e   sh?’  Aparecen menús de cafés locales, grupos de escolares escriben sus nombres, y el acto de fabricar el lenguaje deviene en una experiencia placentera, aunque transitoria.

Durante algún tiempo Chay-Ya ha perseguido la búsqueda de ‘otras maneras de hacer las cosas dentro del rollo de las posibilidades’. Después de haber tenido 10 exposiciones en 2 años, ella se fue a Berlín, donde se rodeó por una comunidad capaz de formar un berenjenal y un follón, y ‘hacer del mundo un proyecto artístico a la vez’. De vuelta en Australia, comenzó a contar la historia Moving Letters Project a través de Facebook y en uno de sus blogs, Stillness in Flight.

En el desarrollo de esta iniciativa, Chay-Ya seleccionó letras cambiantes, cajas y colores, procurando fuentes serif y sans serif. Colgó una pequeña muestra en Facebook para ver si provocaba reacciones. Por supuesto, ‘cada uno gustaba de cosas diferentes’, dice, aunque haya adoptado sus propias decisiones. La parte favorita en el proceso fue la aplicación de pegatinas que, formadas por 200 letras, eran como una danza física, como una práctica zen por la repetición.

Para promover el Moving Letters Project, Chay-Ya convocó a un grupo de actores que interactuasen con la instalación y fotografiaran el espectáculo. Un día primaveral de mucho viento, las letras volaron por la plaza y encontraron una nueva forma, deliberada y fluida, formadas y reformadas por transeúntes que se convertían en poetas. Las letras fueron revertidas, golpeadas o giradas. Las palabras podían deletrearse, o crear una verdadera confusión, según desde donde se leyeran. Comenzaron a salir significados desde las letras puestas al azar, y a surgir nuevos sentidos.  Algunos con palabras caóticas (cabra/pasto/juguete/musa/muerte/abollado/a través/ tía: ‘mi tía fantasmal nadó hacia dentro de su ser’. Iban llegando nuevas y nuevas ideas.

El interés de Chay-Ya en el lenguaje y las mentiras del arte en los espacios entre las letras, la estética de la puntuación y la aparición de un inconsciente colectivo aparece y desaparece de la vista. Dos semanas que hacían de la instalación una verdadera aventura climática, cada una de las frías noches. Chay-Ya espera que esto pueda repararse y ser usado de nuevo. Este peculiar Moving Letters Project tiene el potencial de una vida en continuo y cada vez puede nacer una acción relacionada con el lenguaje, lo significados, el arte y la gente.

Por: Ingrid Baring, escritora y dramaturga de Melbourne, especial para My Buffer Guest.

www.stillnessinflight.blogspot.com
www.the-space-project.blogspot.com
www.ofwinterstars.blogspot.com

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