
Una amiga a la que quiero muchísimo, todavía se lamenta de que en un viaje al Caribe, una prestigiosa aerolínea, para variar, le perdió las maletas. Así que en el calor horrible del Caribe, se las vió negras (las manos, no, por supuesto, envueltas todo el tiempo en detergente), y tuvo que llevar en las tres semanas de sus vacaciones, el mismo vestido.
Lo que es una desgracia, y un infortunio para la vanidad en algunas, es base filosófica para otras. Hemos contactado a Sheena Matheiken y a Eliza Starbuck, quienes desde Nueva York, han lanzado desde el pasado mayo el proyecto filantrópico The Uniform Project.

Ambas con una larga cadena de estudios en Parsons, y otras universidades de América, saben de qué va el mundo de la moda. Por ello, hastiadas de tanta marcha sin sentido, decidieron que Eliza confeccionase 7 vestidos idénticos, que lucirá, durante todo el año Sheena. Lo único que cambian son los accesorios, los leggings, las cintas y lazos, los tirabuzones y cualquier otro elemento con que resaltar la creatividad de los vestidos septillizos, que son, en el fondo, resistentes, pero muy sencillos.
El proyecto se ha erigido en fundación para ayudar a la organización Akanksha, en la India, a recolectar recursos para mejorar la educación infantil de aquel país. En los tres primeros meses, han recaudado desde su website, unos 10,000 dólares.
Todo el que quiera participar, puede hacerlo. Sólo basta que os queráis desprender de cosas que no usáis, de complementos, de lo que sea, para que Sheena cada día luzca diferente, y por una causa también distinta a la mera especulación. Esta vez parece que sí tiene sentido que un vestido acapare la atención de millones de miradas, cada día de todo un año. Hoy, van por el día 124…
Tags: Akanksha Foundation, Eliza Starbuck, Sheena Matheiken, The Uniform Project

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