Dylan bailando samba en Copenhagen

Cuando me saco a pasear a mí mismo, y regreso con la armadura destrozada por el silencio, me tumbo en un sofá de casa sin que ninguna mascota (nunca las he tenido) me hiele la mano con su hocico. Entonces suelo poner “Die Antwort weiss ganz allein der Wind”, la versión que Marlene Dietrich hizo en alemán de aquel clásico, “Blowin’ in the wind”, de Bob Dylan. Aunque suene a título de himno, la actriz la había interpretado en las 2 lenguas, y es una de las más hermosas que conozco.

En 1999, la revista Time sacó su lista de los 100 más influyentes del siglo XX. Ahí estaba Dylan, junto a Chaplin, Le Corbusier, Amstrong, The Beatles y Picasso. En el titular se justificaba su inclusión así: “gran poeta, crítico social caústico e intrépido; guía del espíritu de la generación de la contracultura”. A Dylan le sobran los elogios. Han pedido para él hasta el Nobel de Literatura.

Pero sigue siendo el cantante llano, que se pasea con un lirismo de esquina por cualquier género, y que, en el caso de la Dietrich, guarda la coincidencia de que ésta se opuso a Hitler, y Dylan más judío no podía ser. Y con Picasso, que dedica horas de su creatividad a la poesía visual de los lienzos. Expone en estos meses en Copenhagen, por lo que localizamos a Kasper Monrads, comisario de esta expo singular, llamada The Brazil Series, que ha removido los cimientos de la Galería Nacional de Dinamarca -el Statens Museum for Kunts-.

De las muchas facetas de Dylan quizás la menos conocida sea su obra como pintor. ¿Cómo habéis tomado la decisión de exhibir sus trabajos en el museo?
El director del museo, Karsten Ohrt,  y yo, nos hicimos de un catálogo de la exposición de Bob Dylans en Chemnitz, Alemania, en 2007, y pudimos ver inmediatamente las calidades obvias en su arte ilustrado. El arte de Dylan se adhiere a una tradición figurada que tiene raíces que nos hacen mirar a pintores tales como Matisse y Derain, de quienes tenemos varios trabajos en nuestras colecciones.

¿Cómo se ha concebido la expo? ¿Cuántos trabajos están presentes?
Estamos presentando 40 pinturas y 8 dibujos de Bob Dylan.

¿Por qué ese título? ¿Por qué Brasil como la principal referencia?
Se debe a que esta serie refleja los sitios y la gente que Dylan encontró en sus viajes a Brasil. Él mismo escogió el título.

Como músico, poeta y cantante, Dylan es una referencia esencial en la canción universal. Sobre todo, en los temas sociales. Algunas obras expuestas me recuerdan esa actitud, por ejemplo, “The Incident”
El propio Dylan ha dicho: “Apenas dibujo lo que me es interesante. Una vez que lo es, lo dibujo. Las hileras de casas, la huerta, el conjunto de árboles, pudiera ser cualquier cosa. Puedo coger un frutero y transformarlo en algo dramático, de vida y muerte. Las mujeres son figuras llenas de energía, así que las represento de esa manera.

“Puedo encontrar gente para dibujarla que habiten en una casa remolque, o a gente de pasta también. No intento hacer un comentario social de todo, aunque pudiera dar con esos temas dondequiera. Supongo que, de cierta manera, el tratamiento que doy es del mundo popular que llevo dentro.”

¿Qué puedes comentar sobre las técnicas, materiales, personajes y formatos?
Es la primera vez que Dylan exhibe pinturas en tales formatos, grandes. Al mismo tiempo esta serie significa un nuevo rumbo en su arte. Sus pinturas tienen más de narrativas que sus dibujos y acuarelas anteriores. Es quizás una narrativa casi cinematográfica. Las tensiones sabe contarlas como un verdadero narrador, sublime.

¿Elegir temas y técnicas tropicales puede ser una forma de escapar de los temas sociales que siempre han atormentado a Dylan?
¡Ése pudiera ser un planteamiento teórico, que sin embargo no haré!

¿Esperáis la visita de Bob por el museo, ya que no asistió a la inauguración?
Estamos confiados en que será así.

The Brazil Series
Hasta el 30 de enero
Sølvgade 48-50

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