El arte híbrido de Lilibeth Cuenca Rasmussen

Hacer de su arte un ámbito ecléctico, multidisciplinar, confuso y brillante. La artista danesa Lilibeth Cuenca Rasmussen es hoy por hoy una de las figuras que mejor demuestran cuán lejos están los límites, las fronteras, entre cualquier expresión espiritual humana. A raíz de su aparición por estos días en un importante certamen en su país, My Buffer Guest la aborda, tratando de que se nos muestre sin maquillaje. Tal cual.

¿Cómo definir a una artista como tú?
Soy un híbrido, como mi herencia vital. Pienso que es difícil colocarme en un apartado. Mis trabajos son un cruce de diversas expresiones artísticas como música, coreografía, diseño y artes visuales. Es una fusión del lenguaje de la escultura, lo conceptual y el teatro. Mis impulsos artísticos se basan en la curiosidad. Exploro temas de los que que no tenido ningún conocimiento previo. Experimento con las cosas, incluso de las que he sentido miedo, como si fueran un canto vivo. Por lo tanto, mi arte es ambivalente y lleno de ansiedad y entusiasmo al mismo tiempo.

Para cada nuevo proyecto me doy una oportunidad y me implico personalmente. Lo más importante para mí es la necesidad de contar la historia y el peso que ésta tiene. Y puedo expresarla con cualquier contenido, en un espacio de arte, en un espacio público o en el teatro. Lo peor que puedo imaginar como artista es el aburrimiento mientras que hago mi trabajo. Pienso que se demostrará en la pieza en cuestión, si no aflora del artista directamente.

¿Sientes tus raíces aún en Manila? ¿Cómo se puede usar esa energía?
Nací en Manila, pero mis padres decidieron trasladarse a Dinamarca cuando yo tenía 8 años. Mi padre es danés y mi madre, filipina. Tengo una familia grande que está en Manila (mi abuela, tías, tíos, primos con sus hijos). Tenía 22 años cuando volví por vez primera a Filipinas. Sentía emocionalmente que me faltaba la mitad de mi identidad. Quise volver a conectar con mi familia y descubrir mis raíces. Desde entonces, regresé con frecuencia a Filipinas. Una ganancia inesperada de estos viajes ha sido que descubrí muchos temas para mi obra. Al principio, los trabajos eran una reflexión basada en mi relación personal y en la búsqueda de la identidad. Los temas llegaron a ser más universales, y las nociones sobre la fe, el género y las cuestiones sociopolíticas llegaron a ser más urgentes. Tenía la mirada desde los dos lados: el oeste y el este. Han sido la principal fuerza en estos proyectos.

¿Cuáles son los principales temas en tu obra?
El cuerpo de mi trabajo es diverso en términos de la forma, con la cual me siento muy a gusto al experimentar. Aunque el asunto final es la identidad, referida al género, la pertenencia étnica, la cultura, la sociabilidad y la historia. Estoy interesada en la investigación de las construcciones sociales del individuo o del grupo dentro del marco de la cultura y del ambiente. Soy una narradora y mis historias se refieren a materias existenciales sobre la humanidad. En este punto estoy consiguiendo alejarme del contenido familiar y trabajar más con los temas que no están conectados directamente con mi propia historia. Mi nueva obra, Afghan Hound, concierne a las construcciones de género y son historias del Medio Oriente.

¿Y tu medio, tu soporte favorito?
Me encanta trabajar con el arte vivo, en funcionamiento, porque es orgánico y tiene ese carácter cambiable. Disfruto de cómo el espectador se convierte en un participante directo o un testigo de la obra. Adoro la confrontación con el espectador. Hace que el arte se vuelva impulsivo y emocionante. El proceso introvertido de la escritura; las canciones, escrituras e investigación, son realmente la parte creativa, la que disfruto más.

¿Están las artes dramáticas en crisis, bajo la presión de las nuevas tecnologías?
Buena pregunta. Mi respuesta es sí y no. Sí, porque no hay mucho espacio ahora para los experimentos en los escenarios tradicionales debido a la crisis económica. La audiencia paga para ir a ver lo que quiere, y los productores siguen las tendencias del mercado.

Y no, porque las nuevas tecnologías son un gran promotor. Todos podemos encontrar hoy toda la información en la red. Ésta ensancha nuestro conocimiento y tiene un elemento de democratización. Nos sentamos con más frecuencia delante de la pantalla y el impulso de experimentar las cosas en compañía de la gente del otro lado ha llegado a ser urgente. Ha habido el despertar del performance, que se había quedado dormido en los años ’80s y los ’90s. La demanda de arte en vivo ha aumentado. En la actualidad, casi cada acontecimiento artístico responde a una programación tecnológica. Los comisarios animan a los artistas a que prueben con nuevos medios, si es que ya no han hecho uso de ellos.

¿Piensas traer algún proyecto a España en un futuro cercano?
Recientemente, tuve una presentación en el Museo Picasso de Barcelona, que fue muy exitosa. Me han invitado a hacer una residencia artística en ANDRATX, Mallorca, de la que es propietaria y directora Patricia Asbæk. No estoy segura de cuándo será. Mi obra más reciente será inaugurada para la Bienal de Venecia, en el Pabellón danés, el 2 de julio de 2011. Quizá pueda llegarme una invitación para ir a España en un futuro cercano. Eso espero.

Imágenes: Rikke Luna, Brian Close, Kim Høgh Mikkelsen, Andreas Rosforth, Jan Stradtmann.

www.lilibethcuenca.com

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