El Colmillo de Morsa desde un ático

Cuando descubrimos a estos chicos egresados de ESDI en Barcelona en medio de la barahúnda del Changing Room, que se celebra dos ediciones anuales en el Hotel Chic&Basic del Born, le pedimos inmediatamente buscar un rincón donde tumbarnos a tomar unas birras y sacarles filo al colmillo.

Dentalmente, la marca que han creado, y que está pujando con bastante fuerza por parte de ambos, es tal cual su nombre: filosa y como el habitat de este mamífero, polar. Tanto Jordi Espino (23) como Elizabet Vallecillo (25) aman las referencias que les llegan del norte, y son capaces de nadar el Mediterráneo, apoyándose en esas paletas de marfil.

Sin nada de frío, bajo un estupendo sol veraniego, nos acercamos una mañana de sábado al ático donde tienen su taller. Atentos, cazadores de talento…

Explicadnos eso de “El Colmillo”
Jordi (JE): Nuestros apellidos no nos gustaban mucho para hacer el nombre de marca, por lo que buscamos algún referente de la moda en un libro, y vimos cómo los antiguos habitantes del norte hacían bastante joyería con los colmillos de las morsas.

Elizabet (EV): Fue un poco casual. En el brainstorming el nombre nos gustó porque era como algo feo y bello a la vez. Una filosofía de la marca: la belleza puede ser de muchas maneras.

¿Qué aporta cada uno?
EV: Sobre la marcha. Nos comentamos, ‘he visto tal tejido’ o ‘tengo tal idea’, pero nos repartimos todo en conjunto. A veces uno hace la ilustración, el otro lo pinta; él hace el plano y la ficha técnica la termino yo.

JE: Cada uno saca lo que más se nos da. Si ella tiene la idea, la miramos o modificamos, y vamos sacando los proyectos.

EV: Cuando algo no nos gusta, como nos conocemos bastante, nos decimos: ‘ésto no lo veo claro’. Yo confío en su criterio. Intentamos encontrar ese punto en común.

¿Influencias, diseñadores señeros?
EV: Me gustan mucho McQueen, Dries Van Noten, Marc Jacobs. Hay temporadas en que te sorprende más uno que otro. Todos cuidan los detalles en las prendas, el tipo de líneas.

JE: Yo soy fan de Van Noten, Betsey Johnson y Martin Margiela. Soy de un rollo entre folk, étnico y un poco de reconstrucción.

¿Y de España?
JE: El Delgado Buil y Duyos.

EV: También Martin Lamothe. Todos arriesgan un poco más.

JE: Combinan mogollón de texturas, de color. Es eso, ese riesgo. En España son lo más nuevo y fresco. Me gusta más la pasarela de Barcelona que la de Madrid. Allí todo está muy organizado, a lo grande, pero me quedo con Barcelona, que es más alternativa.

¿Dónde se pueden rastrear vuestras piezas?
JE: Pues en 4 tiendas de Barcelona, por el momento. En Still Light, Baum, CruzCastillo y Room.

¿Hay un tema en cada colección?
EV: Intentamos mantener una línea siempre. Planteamos la colección, tocando más piel o más punto, y vamos haciendo. Comenzamos con los bocetos, hacemos pruebas con los tejidos, y luego confeccionamos las muestras y ampliando.

JE: El patrón y la confección la hacemos nosotros, pero cuando se requiere coser piel lo hace otra gente.

De comparar vuestro trabajo con otros jóvenes diseñadores de España, ¿con quién sentís más cercano el parentesco?
JE: ¿En España?

EV: Con Acne, ¿no?

JE: Con todo el Norte. Parecido tenemos sobre todo con Escandinavia. Más que nada porque Acne tiene los mismos colores, las siluetas, la simplicidad. Ese toque de detalle y sensibilidad.

EV: El Colmillo de Morsa tiene un punto étnico, de trabajo manual en algunas prendas que los escandinavos no tienen.

JE: El patrón lo hacemos nosotros, mientras estas empresas escandinavas están más de alta producción. No tienen ese tacto que quieras o no se nota. Nosotros le damos la vidilla que le falta al frío.

El Colmillo de Morsa

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