
Era un sueño salir de la horda de mosquitos que traía tanta aglomeración de gentes en el casco viejo de Barcelona. Pasillos demasiado estrechos, campesinos que se venían a buscar el pan en mejores condiciones que las de un labriego, como le pasó a Onofre, el protagonista de La ciudad de los prodigios, la completísima bildungsroman de Eduardo Mendoza.

Allí aprendí a amar al Eixample (Ensanche) de Barcelona. Cómo el pobretón llegó de un paraje remoto de Lleida, para meterse de paleta en la edificación del Parc de la Ciutadella, eje principal de lo que fue la Exposición Universal de 1888. Así iba naciendo la ampliación urbana, periférica, adjunta, adherida a las construcciones de piel de lascas por la que atravesarían salamandras y volarían ebrios los murciélagos, se ensarzarían los musgos y se rezumarían las gotas de salitre.
Es el año de Ildefons Cerdà, el ingeniero o ingeniosa cabeza del Pla de Reforma i Eixample de Barcelona. El que permitió crear una ciudad cuadriculada, respirable, donde los pasadizos no fueran sinuosos, sino calles amplias y avenidas rectas, naciera el concepto de manzana y no de aquellos tugurios por donde no pasaba ni la luz. Surgieran las “islas” que albergasen en sus entrañas patios (que muy pocas han sabido aprovechar como no sea para molestar a los vecinos), o los xamfrá o chaflán, que hacen perder el norte a cualquiera. Mis primeros despistes al entrar a cualquier negocio de esquina y pasarme horas dando la vuelta al mismo sitio…
El Eixample se somete a una disección en el CCCB. Experimentarás, en secciones muy bien organizadas, la mayoría de edad de una de las ciudades más cosmopolitas del mundo. Planos, maquetas, proyecciones, simulaciones del subsuelo cuando llegó el metro, caos, señales urbanas. Recuerdos y actualidad de nuestro Manhattan. Con ruidos, paquis, lujo, coches, smog, pero civilización. Por la que no habrá que pedirles cuentas a nadie como en Marbella o Valencia. Sin caso Gürtel ni Operación Malaya.
Cerdà i la Barcelona del Futur. Realitat vs. Project.
CCCB. Montalegre 5, Barcelona.
Hasta el 21 de febrero de 2010
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