El universo en un alambique de cobre

De no haber sido por esos amigos que nos auxilian en las desgracias, como es el caso de Max Brod, los manuscritos del genio Franz Kafka hubieran ido directo a las llamas. Es que la obra, una vez que es dada a luz por el artista, deja de pertenecerle. Pese a la SGAE, pese a los que quieren ser dueños de sus ínsulas nada baratarias (preguntadle a Muammar al-Gaddafi con las que se está viendo ahora. O a Hosni Mubarak con la que se le armó en El Cairo). Nada es para siempre.

Por eso es que una casa más que centenaria como las Destilerías Acha, que nacieron para fabricar “aguardientes, licores, vinos generosos, aromáticos y demás bebidas del reino del extranjero”, según uno de sus documentos legales del siglo XIX, se ha convertido en un emporio de esos destilados universales, que han perdido, por la globalización, su arraigo de origen. ¿Quién se acuerda que la ginebra nació en Schiedam, Holanda?

Bajo las órdenes de Gabriel Acha y los suyos, quinta generación que supervisa los alambiques de cobre del antiguo establecimiento, se conjuga la tradición manufacturera con lo más novedoso de las tecnologías y del marketing de hoy.

No podemos dejar de recomendaros su gama de vodkas saborizados, que bajo la marca VDK trae un surtido que hace la boca agua: Spiced, Caramel, Black (con frutos del bosque), Attraction (con fruta de la pasión, por tanto, afrodisíaco), Temptation (frutas tropicales), Red (caramelos ácidos de fresa), y Cola. Por ahora… Todos son vodkas triplemente destilados, full grain, y libres de cualquier trampa en la confección, por ejemplo, el maíz utilizado. Auténticas joyitas para beber fríos, o servidos con refrescos, pero en la mejor compañía, porque diseño y sabor convocan al abrazo.

En ginebras, destacar la K-25, que se obtiene tras 11 destilaciones diferentes, para una graduación peligrosa si no escoges la ocasión, 45º. También la Get Back Blue Gin, con 5 destilaciones. En rones, tienen varios, pero en primera línea colocamos su Ronny, con base de excelentes rones dominicanos combinados con sabores que deleitan.

En verano leímos una osada crítica que se refería a que la marca se había estancado en innovación. Aquí no tenemos todas las cartas para dar la última palabra, pero sí criterio argumentado y buen gusto. La más veterana de las fábricas de destilados del País Vasco es más que revolucionaria. Recordar que en una época la casa se conocía popularmente como “El Tigre”.

Como decíamos antes: un invento se le va de las manos al creador, cuando ya es patrimonio de todos. Por tanto, vodka, ginebra, rones, y demás líneas de los Acha, están más que preservados y en buenas manos. Rugiendo. Desafiando a los tiempos. Tigres al fin.

VDK. 11 EUR

K25. 18, 29 EUR

Ronny. 10,62 EUR

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