Hendrick’s y sus pepinazos

Con la mayor sinuosidad del mundo, esta marca de ginebra, cuya botella es toda una fantasía, y las historias que sus creativos tejen alrededor de ella, se ha ido abriendo paso como ninguna otra. Hendrick’s es un espíritu, una cultura, un modus vivendi.

Los madrileños, y quienes estén de paso por la ciudad, dispondrán, más cerca que nunca, y más abiertos que nunca, de algo que sólo han disfrutado algunos pocos, debido al curioso y selectivo sistema de fidelización: aquellas fiestas casi clandestinas, llenas de un mundo bullente y de una efervescencia que pocas marcas pueden llegar a crear con referencias al pasado, a la novela gótica, o la negra, o a hitos importantes de las costumbres que Hendrick’s se encarga de enfatizar y conferirle un ámbito donde la diversión es lo primero.

The Unusual Gallery of Goods  &  Odds, la pop up store que la ginebra ha instalado en una tienda ilusionista, fantástica, servirá, durante los 11 días en que permanezca funcionando, para que los fondos recaudados vayan a los proyectos de alfabetización digital y asesoría legal a mujeres con exclusión social, que gestiona la asociación Solidaridad Sin Fronteras.

Entrevistamos a su Brand Ambassador, Fran Olmo, quien, desde su prodigioso biciclo, nos cuenta de la marca a la que tanto mima.

¿Tienes algo que ver con Luis del Olmo?
En absoluto. Yo soy mucho más interesante.

¿Qué nos dices acerca del carácter genial de Hendrick’s, envuelto a veces de tiempos victorianos, de bromas, algunas macabras?
Has dicho algo que puede coincidir. Genial. Pero hay otra palabra que se acerca más: inusual. Somos la ginebra más inusual. Desde cómo y dónde se produce, qué características tiene, y sobre todo, el perfect serve de Hendrick’s, que es la rodaja de pepino dentro del gin tonic. Hendrick’s siempre con pepino, y pepino sólo con Hendrick’s. Es nuestro clásico que no tiene nada que ver con modas.

Insisto en que de alguna manera me parecéis cinematográficos, vintage,  macabros…
Macabros…, no… Cinematográficos sí; vintage también. Yo tengo la gran manía y la gran lucha interna en España de llevarnos la marca todavía más lejos, adonde se la llevan los ingleses. Lo inusual extremo. Aquí estamos paso a paso. Midiendo hasta dónde el consumidor español puede entender todo este mundo. Esta el miedo en convertirnos en una marca cool, y no lo queremos. Sombreros, chalecos, relojes de bolsillo. El día que yo consiga ver a un bartender de Hendrick’s con una cabeza de pájaro y con un frac romántico diré: “lo tenemos”.

Fílmico, porque hace poco el Global Brand Ambassador, Xavier Padovani, ha hecho una fiesta cuya inspiración se la dí yo de alguna forma, que es casi macabra. Basada en una película de Tod Browning, La parada de los monstruos (Freaks). Ahora mismo el gran foco de nuestra marca será el circo. Años 20, mujer barbuda, el forzudo, el enano, el maestro de ceremonias, el hombre elefante. La parte humana del monstruo y llevarla a lo diferente. Más que macabro, será el humor lo que estará detrás. La ironía. Monty Python.

En una de vuestras campañas preguntaban a los clientes qué mal le había traído el cambio de hora. A tí, ¿cuál te trajo?
En su día lo que intentamos, era jugar con el cambio de hora, y por ejemplo, regalaros a los periodistas un reloj de bolsillo, que marcara las horas al revés. O un reloj parado en la hora del té. Para que la hora perfecta del gin tonic no la encuentres, sino la busques. Más horas para tomar gin tonic.

Pop Up Store
Hasta el 23 de diciembre. 12-21 hrs
Concepción Jerónima 22, Madrid

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