I’m a supermarket bag

La conciencia y el algodón son la pareja más duradera y con espectativas de boda. Si tiempo atrás una simple bolsa nos decía que no era como las demás, ahora los supermercados no sólo entran en nuestros ojos a través de ofertas insuperables.

Lo hacen a través de sus bolsas ecológicas. Pequeñas o grandes bolsas de algodón, que defienden la marca de su supermercado con la misma gracia que un bolso Gucci o Prada.

Las hay para familias numerosas, para solteras de gafas grandes y para jubilados de brazos débiles. Pero también quedan bien en la visita improvisada a una exposición el jueves por la tarde, o para la cerveza de las 8 en la terraza más tranquila del Born.

El bonito bolso marrón que te acompañó durante los conciertos de primavera y que se sumergió en la llegada de junio, pegándose a tu hombro como una camiseta mojada, deja paso a la comodidad y la informalidad del verano.

Todo sea por ayudar al planeta. Y a las propias firmas. La serpiente que se muerde la Marca. Porque ya viene llegando la era anti-polietileno.

ALo

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