
Cuántas veces lo más cercano es, asimismo, lo más desconocido. Rusia, ese país inmenso que tantos acontecimientos regala cada siglo a la humanidad, con su capital Moscú, puede que sea una de las descomunales lagunas en nuestro conocimiento de los vecinos de más al este.
Hay tópicos moscovitas incuestionables: que es la ciudad más cara del mundo; que en ella se mueve el lujo más escandalosamente soberbio; que ostentar es la filosofía de la nueva casta de ricos; que hay que andarse con cuidado si quieres hacer negocios allí, pues hay leyes no escritas que te pueden costar el pellejo, etc. Pero sería injusto considerar de que en esa megalópolis no hay rotundas maravillas. Como a cualquier tierra pródiga, terminas amándola.
Hoy hablamos de un dúo de artistas rusos afincados en Barcelona. Igor e Ivan, que fusionan nombres tan tradicionalmente rusos en la marca artística y de diseño (moda y espacios) Ivigo.

Igor, pintor de paisajes, que suelen ser más admirables cuando le inserta sujetos humanos, tiene una maestría que se convierte en dulzura en cada pincelada. No en vano etimológicamente su nombre se remonta a un significado que él ha convertido en su religión: ‘el que cuida a los demás’. Es además fotógrafo. Se deleita con el mar, al que captura insistentemente, primero con su cámara (es muy buen fotógrafo) y luego reconstruye de cero en los lienzos.




Ivan, que también estudió Bellas Artes, tiene una absoluta destreza con los iconos propios de su cultura. Pero es joven, y le gusta seguir el ritmo de los tiempos. Su entusiasmo lo expresa encargándose de las relaciones públicas y en su rol de director artístico. Si algo le queda del histórico zar Vasílievich es su debilidad por la cultura y su mano firme para decidir los derroteros.
Al tomar la decisión de desplazarse de la ciudad de la Plaza Roja al mediterráneo catalán, y tener frente a su estudio los rompeolas y el paisaje del pueblo donde quemaron las naves, tenían claro que por aquí no abunda la riqueza petrolera ni de gas natural. Sus anteriores proyectos, para clientes exigentes, era el de crear auténticos espejismos para casas privadas. Diseñar a imagen y semejanza de los originales, y para ello disponían del presupuesto que se requiriera.


Modestamente, en Barcelona ambicionan menos. Igor sigue pintando al estilo clásico, y entre los dos, echan adelante el proyecto de sus camisetas Ivigo. En ellas, no pocas de las criaturas que antes han habitado los lienzos del pintor. Los precios, realmente económicos: menos que los que ponen los imperios de la fast fashion. Adquirirlas es llevar encima un pedacito auténtico de ese país llamado Rusia.


A pesar de que más de uno no se atrevería a viajar allí solo. Miedo que habremos de saltar. De momento, me sigue dando vueltas en la cabeza aquella cancioncilla pegajosa de los alemanes Genghis Khan, sonsacándonos a canturrearla, dar palmadas y mover los pies: Moscow, Moscow,drinking vodka all night long/Keeps you happy, makes you strong, A ha ha ha ha – ha!
Tags: camisetas ivigo, camisetas rusas, Genghis Khan Moscow, Ivigo, moda rusa

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Las obras estupendas, aqui se puede encontrar diseno favorito de sus camisetas http://www.ivigo.ru