
Sin que se le antoje una falta a nadie, la primera vez que entré al Centre d’Art Santa Mònica, justo al final de las Ramblas y muy cerca del monumento a Colón y a los timadores balcánicos que juegan con nuestros horadados bolsillos y sus chapitas, que manejan como si tuviesen 12 manos, la institución me pareció bien (¿y la familia?). Más un Casal, o un centro donde ver, por abulia casi, por escapar de la turba, algo parecido al arte.
Las últimas veces que he estado por allí, como le comenté a mi amiga Neus Purtí, de la oficina de prensa, ya me encontraba más a gusto, me parece ahora, sin exagerar, un pequeño Pompidou en Barcelona. Quizás ello se deba no sólo al cambio de identidad corporativa, si no a la altura de las propuestas que se comisarían en ese edificio, reducto de la alharaca del paseo más transitado de la ciudad.
Acaba de inaugurarse un par de expos que no se deben saltar como no debemos hacerlos con las comidas. La digestión de nuestro cerebro lo agradecerá. Por un lado, Mireia Santís rememora su vida de tres décadas, entre las urbes mestizas de Barcelona, Madrid y Nueva York. Su vasta experiencia como fotógrafa y realizadora audiovisual, que nos traerán más de una sorpresa, y quizás nos ruboricen con cosas que, a esta fecha y en este sitio, no ruborizan a nadie. Exceptuando su carácter premonitorio, de vanguardia, por las fechas en que realizó estas obras. Ahora se dice fácil. De ahí el mérito de visionaria de la Santís. No perderse Black Suite, Claustrofobia, ni mucho menos, Joyas.

La otra propuesta, menos documental y más psicodélica, interactiva y lúdica, las Freqüències de Eugènia Balcells, para quien también ha existido un puente afectivo entre Barcelona y Nueva York. Con conocimiento amplio de la arquitectura, el arte y las ciencias, nos ha inventado una sala de espejos y espectros, donde juega con la luz y la tabla periódica de elementos. Cuando estás allí, como un chip o un haz más de esos circuitos que vigorizan la sensorialidad, no es necesario de que te hayas movido por la realidad del barrio, y los lateros que te ofrecen de todo. Si alucinas, es porque Eugènia ha creado un cosmos único, irrepetible. Como en los circos que llegaban con sus ilusiones, cuando no existía la televisión. Todo un Lab que se mantendrá luego con otras muestras en el centro.
Nunca más pasarás por allí de manera abúlica. Los del ASM se lo han tomado en serio, y es sólo el inicio.
Fotografia/Assaig/Comunicació, de Mireia Santís. Hasta el 10 de enero de 2010.
Freqüéncies, de Eugénia Balcells. Hasta el 29 de noviembre.
La Rambla 7, Barcelona
www.artssantamonica.cat
Tags: Arts Santa Mónica, Black Suite, Claustrofobia, Eugènia Balcells, Foto ensayo comunicación, Frecuencias, Freqüencies, joyas, Mireia Sentís

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matameeeee!