
No es que odie Las Ramblas. No. De vez en cuando apetece mezclarse en el melting pot: guiris despistados a los que ya les han birlado la máquina de fotos, el esfuerzo de las esculturas vivientes, el castellano imperfecto de quienes reparten flyers de sesiones flamencas, africanas que tiran de tu brazo. Trileros que hacen de su arte una prestidigitación: vaciarte la billetera, igual que los precios de los menús en los baretos de toda esa arteria bulliciosa.
A la tercera va la vencida. La primera experiencia de ser timado fue saliendo de una peli, y pagar un plato vasco por casi 50 pavos. La segunda, reciente, pues no me quedaba otra alternativa, un bikini y un pote enano de zumo, por casi nueve euros. No más.
Me llena de satisfacción que la cadena Le Méridien presentase esta semana su concepto de Hub para creativos. Escuché con mucha atención el debate moderado por Emilio Álvarez, director de la galería Ángels y coorganizador del Festival de videoarte Loop, y en el que participaron hablando de creatividad tres gurúes en sus áreas: Jérôme Sans (Conservador Cultural del grupo hotelero, gran conocedor y transgresor de la cultura mundial y director del Centro de Arte Contemporáneo Ullens de Beijing), Ferran Adrià (de quien huelgan las presentaciones) y Richard Florida (autor del libro The Rise of the Creative Class, en el que define que hay en el mundo 150 millones de personas que trabajamos en las áreas creativas).

Tras el panel, divertido por el discurso de Adrià, el academicismo de Florida, la distensión de Sans y la eficacia verbal de Eva Ziegler (Global Manager de los W Hotels y de Le Méridien), se nos presentó lo que es ya el Hub, palabreja que asocié siempre a la locura de los aeropuertos. Al menos, en el caso de Barcelona, es el punto donde el visitante recibe los estímulos distintivos durante los primeros diez minutos de traspasar la puerta, obra del maestro Joan Fontcuberta. Vídeos, olor a café que sale del rincón de Illy, los sonidos inyectados en el ascensor por Henri Scars Struck, las tarjetas que sirven para abrir tu habitación y dejarte atravesar un circuito de arte compuesto por museos y galerías asociados.

Como el primer Le Méridien fue adquirido en París a la aerolínea Air France en 2005, el guiño aeronáutico se mantiene. Por ello, el emplazamiento del hotel de Barcelona confiere su nombre al Bar de la recepción: Latitude 41º 23′. De esas coordenadas no me saldré en mis saltos por Las Ramblas. No más bikinis. Al menos los de harina y levadura…
Le Méridien Barcelona
Ramblas 111
Tags: Air France, café Illy, Centro de Arte Contemporáneo Ullens Beijingg, Emilio Álvarez, Eva Ziegler, Ferrán Adrià, Festival LOOP, galeria Ángels, Henri Scars Struck, Jérôme Sans, Joan Fontcuberta, Las Ramblas, Latitude 41º23', Le Méridien, Le Méridien Barcelona, Richard Florida, The Rise of the Creative Class

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