
Lilli Hartmann, aunque nació en la localidad alemana de Rosenheim, que es un verdadero hub entre Munich, Viena e Italia, y una zona para los fanáticos de los deportes extremos por su profusión de lagos, es una artista que vive y trabaja en Londres.
Como esta noche se podrá ver en el Centro de Arte Dos de Mayo la proyección de las intervenciones que hizo desde mayo en Móstoles sin pedir permiso, aprovecho para que nos cuente un poco acerca de su carrera, sea o no ésta parte de un especialísimo paparazzismo.

¿Cómo elegiste entrar al mundo del arte?
Yo era una chica un poco introvertida, y no hallaba una manera fácil de tener contacto con la gente. Pero cuando comencé a dibujar (lo cual hice de manera obsesiva), fuí feliz. En mi mundo imaginario de los dibujos me sentí feliz. Nunca pensé que quería ser artista. Soñaba con ser arqueóloga. Entonces pensaba que me gustaría trabajar en teatro. Finalmente, me encontré conmigo misma en una academia de arte; luego ellos me rechazaron en la escuela de teatro. Después de eso, dejé de considerar que podía hacer todo lo demás.
Te gustan los dibujos a lápiz, pero ¿tienes preferencias por otras técnicas de representación?
Disfruto cualquier técnica de dibujo o pintura. Me encantaría hacerlo magistralmente, pero me complace sentirme cómoda usando otras técnicas, con las que practicas bastante. En este momento siempre termino en las tres dimensiones, pero dibujo en mi ropa, mi cara, en telones o en cualquier superficie que necesite, en orden de visualizar una idea.
Es apreciable una especie de atracción por representar en tu obra rostros y frentes agujereados. Pienso, por ejemplo, en “Dig a hole for yourself” mezclado con tu “Self portrait”…
No sé si es una atracción por los agujeros. Quizás es algo que llamaría una relación familiar. Si me encuentro en las profundidades, yo consigo que mis pies se peguen a ellas. Tengo un impulso de empujar mis dedos hacia adentro, quiero dejarlos allí, llegando a ser muy inventiva al intentar llenarlos. Pero finalmente creo que están porque quiero encontrar mis respuestas allí.
Háblame brevemente sobre los filmes titulados “Trilogy”
En la serie Trilogy he empleado mi casa como platós para varias pelis y a mí misma haciendo varios personajes. Mi hermana Trixi hace la cámara. No necesitamos mucho más que nuestra imaginación y unos pocos accesorios y vestuario, disponibles para hacer cualquier cosa, que llegas a creerte como la Reina de Sheeba.
Me gusta mucho la obra que llamas “Flying home one afternoon”. Es muy divertida…
Estupendo. Hacer que la gente ría sería mi primera satisfacción del talento. Si no, que baje Dios y me pregunte.
¿Qué dices del proyecto de película junto a Alex Reynolds? ¿Está en proceso o ya habéis finalizado?
Este es un filme que hizo Alex hace un tiempo cuando le pidieron que ella hiciera una entrevista con un artista. O sea, que es un proyecto concluido.
¿Qué podremos ver en la exposición y proyección en el Centro De Arte Dos de Mayo esta noche?
En los últimos 4 meses he hecho performances e intervenciones en espacios públicos de Móstoles con varios personajes que portan un mensaje. El vídeo que mostraré en Dos de Mayo es una especie de sumario de las performances, llamadas Signs of Happiness. Es una indagación personal sobre la felicidad.
¿Serás fan de la canción de Daniel Johnston por siempre?
Con mucho, no conozco mejor canción sobre el amor y la vida, y no estoy segura de que la haya.
www.lillihartmann.com
6to Festival de Vídeo 143 Delicias
Centro de Arte Dos de Mayo
Av. de la Constitución 23
Móstoles, Madrid
Tags: Alex Reynolds, Centro de Arte 2 de Mayo, Daniel Johnston, Dig a hole for yourself, Flying home one afternoon, Lilli Hartmann, Signs of Happiness, Trilogy

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