
Tenemos el tiempo justo como para percatarnos de que no tenemos tiempo. Es algo brutal. Adónde fueron a parar las siestas (ese arcaísmo), las caminatas, la mirada furtiva en un banco en primavera u otoño. Cuándo nos hicieron la trastada de convertir el reloj en una guillotina que nos hace sudar a cada instante.
Esa ha sido la base que recorre el recién concluido Festival Graffímero, cuyo comisario y artífice, Gonzalo Escarpa, de los colectivos Redfósforo y La Piscifactoría, organizó en el recién estrenado espacio de Absolut Lab en Madrid. En el número 7 de la Plaza Santa Ana, Gonzalo y los suyos han hecho realidad lo que ya es más que una evidencia: quizás tengamos el espacio, pero el tiempo… ¿el tiempo?
¿Qué es Graffímero?
Es un evento en el que hemos puesto a varios creadores a reflexionar sobre la nada. Básicamente, pensadores e intelectuales en una mesa redonda para legitimar esta acción cultural. Todo el festival pivota sobre la idea de cómo nos enfrentamos a la nada, no sólo en el arte sino también en la gestión cultural. Cómo se puede trabajar en un momento de absoluta convulsión. Ha habido además músicos, escritores, cocineros, alrededor del concepto de vacío.
Trabajamos con la ruptura de los géneros. Músicos, cortometrajistas, poetas. Performances y experiencias híbridas con nuevos formatos literarios.

En la convocatoria hablais de “la sociedad líquida”. Esto es un concepto de Zygmunt Bauman. ¿Seguís esta preceptiva de que vivimos en un mundo líquido?
Estamos bastante de acuerdo. Bauman es uno de nuestros autores predilectos; Lipovetsky podría ser otro, y el tercero, Slavoj Žižek. Nos han interesado mucho todos los textos de la postmodernidad, con Baudrillard también al frente, y quisimos dotar al festival de ese contenido teórico para reflexionar sobre ello. La sociedad líquida me parece un concepto muy acertado. Vivimos en un momento en donde no existe el tiempo, no existe el espacio, la creencia en nada, por lo que se hace muy difícil articular un pensamiento en esa situación.
No quisimos generar sólo un escaparate donde la gente viniese a consumir arte, sino que ellos mismos lo hagan. En ese sentido, tuvimos el certamen de pintura con tiza en el que los propios espectadores se convierten en creadores al tener que decorar todo el piso.
Tenemos la suerte de que nos apoya Absolut, que acaban de llegar a Madrid y abrir en octubre, y hay mucho interés por conocer el espacio, ya que es la primera vez que abre sus puertas al público. Son 5 pisos en el barrio de Huertas, que es el barrio de las letras de Madrid. La gente transitó por todo el edificio buscando el espectáculo. Como evidentemente estamos en contra del espectáculo, queríamos que esto se convirtiese en un tránsito, un paseo, en el que los artistas van proponiendo sus ideas más que en una vitrina donde consumir arte.

Absolut Lab es el espacio ideal para un evento así, ¿no?
Sin duda. Hemos tenido muchísima suerte porque a pesar de que tenemos el apoyo del Ministerio de Cultura, los famosos recortes hubieran hecho imposible su realización. Es curioso porque tratamos de atacar de frente ciertas prácticas de política cultural. La subvención ya es un género bastante polémico, y gracias a la ayuda de Absolut pudimos llevarlo a cabo.
¿Has pensado en la continuidad, al ser éste el primer Graffímero?
Sí. Tenemos una vocación de continuidad muy clara. Nos interesaría trabajar en esta línea por lo menos una vez cada año y si Absolut sigue apoyando, lo haremos con ellos, evidentemente.
Imágenes (de arriba hacia abajo): Gonzalo Escarpa, Belin, Eugenio Tiselli.
Tags: Absolut Lab, barrio de Huertas, barrio de las letras en Madrid, Baudrillard, Belin, Eugenio Tiselli, Festival Graffímero, Gonzalo Escarpa, La Piscifactoría, Lipovetsky, Redfósforo, Slavoj Žižek, Sociedad líquida, Zygmunt Bauman

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