Lydia Lunch: Wie einst Lili Marleen

Lydia Lunch ha vuelto a sus andares entre cuerdas y valentía. Su concierto junto a Gallon Drunk en lo que se llamó Big Sexy Noise en el Cabaret Berlín (esperemos que el número 22 de la calle Bailén de Barcelona exorcise de una vez por todas sus demonios y se ancle en este nuevo proyecto), fue una manera estupendamente rabiosa de despedir San Valentin.

La Lunch es bien conocida por ser una de las voces protestas norteamericanas. No se calla nada a pesar de tener un inmenso mundo lírico, cuyo ejemplo más reciente en el caso de España, fue su libro-cd ‘Amnesia’, su personal homenaje al pueblo fantasma de Belchite, del cual hablamos en otro sitio.

Si estábais atentos al speech en inglés de la cantante, sentiríais entre verso y verso de las canciones con que dinamitó el Cabaret su más suculento repertorio de quejas y palabras políticamente incorrectas. Pero a ella se le ama, sobre todo, cuando se conoce  su bio, rasgada entre otras barbaridades, por el incesto de la que fue víctima. Mucho valor en una mujer polifacética, que se expresa lo mismo a través del punk-rock, de la No Wave, de la Spoken Word, que de la cinematografía.

Esa noche de amor herido nos hace recordar otros grandes fenómenos femeninos, como aquella magnífica diva que se opuso a las SS, y que hasta hace no mucho tuvo el silencio de las autoridades de su país natal. Al menos en Potsdamer Platz una calle lleva su nombre, y la sala que le han dedicado en el Museo del Cine de Berlín es la más grande de todas. Justicia tardía. Que le llegue ahora a esta campeona llamada Lydia Lunch la justicia de ser voz salvaje y cálida. Tremenda. Como Lili Marleen. Como la Dietrich.


www.lydia-lunch.org
Cabaret Berlín
Bailén 22, Barcelona
www.cabaretberlin.com

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