Manson y Lynch unidos en Viena

Ambos son hijos del escándalo. O de ésos que más leña echan a la hoguera de las provocaciones. Tienen un cordón umbilical que nació cuando el cineasta invitó al metalero a estar en su peli Lost Highway, en 1997. Por ese entonces, Manson, que es hijo de creyentes, decidió lanzarse a la aventura de las acuarelas. A pesar de su estela de fama en varias artes, la crítica norteamericana lo depreció, diciendo que sus trazos cromáticos parecían más un test de psicópata que de un iluminado.

El museo Kunsthalle de Viena ha tenido la osadía de mostrar por estas semanas su expo a cuatro manos Genealogies of Pain. Es la coronación del movimiento que Manson bautizó como “Celebritarian Corporation”. Entre otras curiosidades, este proyecto plástico ha tenido un Cristo tricéfalo, o ha mostrado, sin rubor, las vísceras que llevamos todos por debajo de la piel. Nada, el escándalo sigue. A celebrarlo con Mansinthe, la marca de absenta que creó Marylin, y que dicen huele a aguas residuales, junto a Cathérine Hug, comisaria de la expo, que contesta gentilmente a mis preguntas.

¿Qué fronteras hay entre la obra de Manson y de Lynch?
El primer y más obvio y conocido es que Marilyn Manson tuvo un papel en Lost Highway, la película más famosa de David Lynch. No estamos mostrando en la expo el cine conocido de Lynch, sino 4 de sus películas tempranas que siguen siendo consideradas como cortometrajes artísticos. Lynch asistía a la escuela de arte y hacía pintura y esculturas al mismo tiempo. Entonces le entró el interés por hacer que sus ilustraciones cobraran movimiento,  siendo ésto la razón básica por la que se cambió al rodaje de películas. A partir de ahí, durante los últimos 20 años, sus películas llegaron a ser más convencionales, con una estética algo clásica pero, no obstante, son portadoras de una excepcional e irritante secuencia narrativa.

¿De dónde vino la idea de mostrar la obra de ambos?
Vino del hecho de que ambas personalidades son figuras muy interesantes en el paisaje cultural de los E.E.U.U. Existe una conexión entre ambos, más allá de que sean ídolos influyentes en sus campos respectivos de la música y el cine, que es su pasión secreta por las artes visuales. Tanto el Dr. Gerald Matt, director del museo,  como yo, pensamos que esto sería una ocasión fantástica para vincularlos en un proyecto único. No estábamos seguros de que se pudiera llevar a cabo, pero la idea gustó tanto Manson como a Lynch, que la aceptaron.

Además, es importante subrayar que en un nivel formal, aunque los 2 trabajan en medios diferentes – Manson en las acuarelas y Lynch en el cine experimental de animación, su foco temático es similar y se ajusta perfectamente en esta conexión: el interés en el dolor y la agonía corporales infligidos a uno mismo, como parte de la creación de la identidad.

¿Cómo podrías inventariar la totalidad de las obras expuestas?
Hay 21 acuarelas de Marilyn Manson, de las cuales 3 son inéditas, fechadas entre 1999 y 2010, y 4 cortometrajes de David Lynch, de 1967 a 1973.

¿Los visitantes pueden sentir el espíritu de la música de Manson en estos trabajos visuales?
Creo, y así ha insistido Manson, que éstas son dos facetas totalmente distintas. Sus pinturas, sin embargo, pueden llegar a ser cada vez más importantes para su música, como Manson subrayó durante la rueda de prensa.

¿Común denominador para concluir?
En el total de 25 trabajos el denominador común es el dolor y la resistencia física ante el dolor. Sin embargo, no sólo resistir el dolor, sino también la aflicción ante el dolor, y esa mirada exterior que esperamos reflejen en el público al mirar las obras.

Kunsthalle Wien
Hasta el 25 de julio

Imágenes: © Departamento de Prensa de Kunsthalle Wien

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