
Hacer que en Barcelona el público que asiste a teatros se levante y aplauda, es una rareza casi paleontológica. Que alguien logre una ovación de casi 10 minutos seguidos, aún más microscópico e improbable. María Pagés lo ha conseguido con la fuerza de su espectáculo Autorretrato, fantástica representación con un poco de todo: flamenco, cante, drama, decorados, música en directo, y lo más importante, ella y el equipo que le acompañan.
La obra permite que durante hora y media se cueza en las tablas el milagro de la fusión: cada detalle, pasos, coreografías, voces, movimientos, hacen ver al novato del género que el flamenco tiene cruces con los ritmos de otros lados, aún muy lejanos: de América, de Asia, de África. Si no es así, la artífice de la compañía logra esos nexos, con la música, el baile y los elementos que saca a la luz en cada segmento.
Imposible ver todo el show sin tener una reverberación interna que mueve fibra a fibra cada espectador, y hace que por momentos temas que, siguiendo cada nota y sonido, los cientos de personas desfiguren con los zapatos la alfombra del lunetario.
Maria Pagés es una grande, gigantesca y colosal artista. Capaz de taconear en los raíles del ferrocarril si fuera necesario. Pirómana, pero incombustible.

Autorretrato
Teatre Poliorama
La Rambla 115, Barcelona
Hasta el 19 de septiembre
35-40 EUR
Tags: Autorretrato, María Pagés, Teatre Poliorama

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