
Una gran amiga ha mandado al diablo su móvil. No lo usa más. Quiere volver a los tiempos en que pautábamos una visita con antelación. Ahora invadimos cualquier sitio, cualquier ocasión del Otro, por íntima que sea, sólo con una aplicación.
¿A quién le importa dónde me estoy chupando unas birras, si quiero pasar inadvertido? ¿Por qué los demás tienen que saber qué música nos dio la gana de poner, después de una decepción afectiva? ¿Tengo que dar acceso a mi vida secreta hasta a desconocidos, esas facetas que no comparto ni con mi madre? ¿Hay posibilidad de que un día, por lejano que sea, la gente tornemos a ser como las mascotas que van con sus dueños por la calle, y se miran, y al menos se ladran? ¿Levantaremos la cabeza a una mirada que quizás guardase nuestra felicidad, y que perdimos por andar por el mundo como en una permanente reverencia de japo? Menuda faena para los traumátologos con lo que nos quedará del espinazo.

Este verano abrió en el MoMA la expo Talk to Me. Cerca de 200 objetos e instalaciones de artistas de todo el mundo, que da la cara a las relaciones que tenemos con lo objetual. Conversamos un rato con Daniela Stigh, del Departamento de Comunicación del museo, quien nos explica, de buena fuente, cómo cada día el arte, la tecnología, la arquitectura, y todo el que tenga dos dedos de frente, se preocupan por el destino del contacto físico.

Entre los participantes de la muestra, destacar los trabajos de los que mostramos aquí imágenes: Dentsu London, Johan Liden, Shigeru Ishitsuka, Alex Metcalf, Sissel Tolaas, Sasha Nordmeyer, TeradaDesign Architects, entre otros.

La ironía se abre paso por todo el recinto. Porque no hay otra cosa que mirarnos al menos en el espejo y ver qué ha sido de nuestras almas. Yo no sé si me queda algún gramo de la mía. Hasta las chicas que hacen la calle en Bonn ahora tienen su parquímetro, como si no hubiera algo más divertido que filtrear ante el peligro. Seguimos acopiando chatarra y más chatarra, y entre teclear y no mirar, me temo que el último tren se me vaya.
Take to Me. Design and the Communication between People and Objects
Hasta el 7 de noviembre
MoMA
11 West 53 Street,
10019 Nueva York
Imágenes: © Press MoMA
Tags: Alex Metcalf, Daniela Stigh, Dentsu London, Design and the Communication between People and Objects, Johan Liden, MoMA, Sasha Nordmeyer, Shigeru Ishitsuka, Sissel Tolaas, Take to Me, TeradaDesign Architects

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