
Siempre he envidiado las sobrenaturales capacidades sensoriales de Daredevil para, entre otras muchas cosas, mirar a través de las paredes. Cuántas veces has querido saber qué se esconde tras unos sostenes, o qué lleva la Presley en sus más de 20 baúles LV cuando desembarca en su megamansión de Madrid. Pues antes que tu sed de conocimiento te impidiera tener esos poderes, ya el fotógrafo inglés Nick Veasey lo había conseguido. Según él, inspirado por dos fuerzas mayores: ver debajo de las faldas y descubrir de jovencito en qué lata de gaseosa se escondía un fabuloso premio que transportaba un camión de reparto. Siempre será más divertido que descubrir qué barrena tan empecinado mi vecino día tras día, o quiénes destrozan los muelles de su colchón con gritos de pantera en el edificio de enfrente.
¿Cómo descubriste tu vocación?
Quise ver si podría descubrir cosas y percibir la realidad física de una manera en que la fotografía convencional no podría alcanzar. Ambicioso, lo sé. Mi fotografía era por ese entonces abstracta, experimental, fuera de lógica, e inspirado por la revolución cultural que barría el Reino Unido conocida como acid house.
Sucedió también que tenía un conocido que trabajaba en un laboratorio de rayos X. Cuando vieron mis fotos allí, me preguntaron si había intentado alguna vez hacer una radiografía. El día que comencé a tomar radiografías quedé pasmado por las imágenes que obtuve. Quizás era la suerte del principiante, porque conseguí una imagen de mis zapatos que, justo ese día, eran mis preferidos. Los otros a quienes le enseñé, respondieron también maravillados, lo que hizo que ahí arrancase mi trayectoria.
Tu arte tiene esa singularidad de mezclar el arte visual con los rayos X. ¿Cómo decidiste que sería ésa y no otra la forma de expresarte en adelante?
Las radiografías se consideran herramientas muy científicas. Son un procedimiento clínico para descubrir realidades ocultas que están al acecho y que pueden ser generalmente negativas o incluso malévolas. Me refiero al uso clínico de las radiografías para buscar una patología o enfermedades, o a la utilización tecnológica para buscar el contrabando o explosivos.
Cuando he trabajado con técnicos de rayos X buscaban averías en maquinarias, bastidores de metal o motores. Había descubierto que la belleza en un medio que tenía connotaciones negativas y tuve que trabajar muy duro para fomentar ese componente estético. A veces me preguntan la interrogante eterna “pero ¿éso es arte?”. Pienso que en la teoría de que “el medio es el mensaje” hay mucho de verdad.
¿Cómo es el proceso en tus creaciones, paso a paso?
Comienza con la consideración más importante: el elegir qué radiografiar. He aprendido durante muchos años los temas que no irían bien. Después tomo el objeto en mi laboratorio de radiografía y coloco las grandes hojas de película detrás de él. La radiografía está relacionada con la incidencia de una sombra sobre un trozo de película. Es más bien un fotograma que una fotografía verdadera que depende del sol o de las fuentes de luz artificiales. Mi máquina de rayos X es la fuente. Expongo el objeto el tiempo necesario para obtener una imagen sobre la película y éste puede ser un proceso lento cuando se trata de materiales más densos como el metal o la cerámica.
Entonces desarrollo las películas químicamente y las repaso de forma casi artesanal en un lightbox. Mis ayudantes, a partir de ahí exploran las películas en un tambor grande y de hace varias décadas, y las convierten a digital con el photoshop. Utilizamos el software para servir a la imagen lo mejor posible. Podemos necesitar el uso de exposiciones múltiples para una unica imagen. A menudo imprimo los cuadros finales para apreciar realmente la calidad del trabajo. Si nos gusta la impresión, sabemos que ya tenemos una imagen para guardar.
¿Tu obra favorita?
Actualmente, mi trabajo favorito es el clásico coche Mini. Fue un gran proyecto para mi equipo y para mí. Hemos impreso una imagen a tamaño real que es tan hermosa en detalles como en toda su forma. El coche es, definitivamente, un clásico del diseño británico y los rayos X son mi homenaje.
Has tenido clientes muy importantes que han solicitado tu obra para sus campañas. ¿Qué aprecias más de ellos?
Esto no es fácil porque muchas veces colaboro con agencias de diseño y publicidad cuyo trabajo es satisfacer al cliente e influenciar sus decisiones. Algunos clientes parece que entienden mi trabajo y perciben mi estética. Trabajé en un gran proyecto no hace mucho para la bebida energética Lucozade. Esto fue bueno porque permitieron que trabajáramos en una escena a lo grande en un solar como si el observador lo viera desde el punto de vista de la radiografía. Teníamos los trabajadores, una niveladora, pilas de escombros, herramientas. Un panorama fantástico para hacer radiografías.
¿Qué has traído a Barcelona?
Me he traído mi álbum de cromos de Messi para que me lo firme (jajajaja!), y mis calzones de plomo para demostraros el peligro que acarrea ser fotógrafo de rayos X. Espero os guste mi obra en esta ciudad fantástica.
Galería Tagomago
Hasta Junio 12
Santa Teresa 3, Barcelona
www.tagomago.com
www.nickveasey.com
Tags: acid house, Lucozade, Nick Veasey

10 febrero 2012: Hugo: el mago Scorsese
7 febrero 2012: Cachondeo backstage: la mirada guasona de aleXsandro Palombo
28 enero 2012: Barcelona Fashion ‘Wig’
24 enero 2012: Delishop ya tiene 5 años
23 enero 2012: La orden rabiosa al capitán del Costa Concordia a camisetas
22 enero 2012: IVIGO: de isbás, prisiadka, samovares, al diseño
18 enero 2012: Boris Hoppek: los meses vaginales