Oscar de Castro: diseño sin máscaras

El diseño gráfico es como esas teleoperadoras invisibles que te dan cosquillas perversas, o te inventan el destino a través de las líneas calientes. Se pensaría que las multitudes que atraviesan cada día las avenidas plagadas de mensajes que alguien se curró durante horas y que ni siquiera ha firmado los trabajos, pasan de tu entrega y devoción. Es, por lo general, un trabajo anónimo, sin rostro.

Pero cuando existe en el diseñador un empeño de ir más allá, personalizar con mano diestra y firme su huella, convenciendo a los clientes más inflexibles de sus propuestas novedosas, ese anonimato puede dar paso al reconocimiento, al salto.

Cuando conocí a Oscar de Castro me convencí de que en su caso eso podría pasar. Su carrera lo ha hecho itinerante. Lo ha llevado a crecer. Aunque suene a programita del corazón y de klínex, su crecimiento ha estado pujando siempre desde dentro. Oscar sabía, cuando comenzó en estos andares, de que no iba a quedarse para vestir santos, o hacer fotocopias en la esquina. Toma nota… todo es posible.

De Vigo a Barcelona, Madrid, Londres y ahora Amsterdam. ¿Puedes hacer inventario de esa vida profesional nómada?
Gracias al haber viajado y al haberme movido de ciudad en ciudad pude conocer sitios muy diferentes y gente de todo tipo. La verdad no sabría con cuál ciudad quedarme; han sido experiencias muy diferentes, tanto por el tipo de vida, por la gente que conocí o por las cosas que pasaron mientras estaba en alguno de estos lugares. He tenido la suerte de formarme en sitios tan buenos como la Central Saint Martins o en Elisava; trabajar con gente tan importante como Carlos Rolando -Premio Nacional de diseño en 2005-, o en la capital de uno de los países con más tradición gráfica a nivel mundial. En mi caso el inventario es más personal que material.

Te desempeñas con destreza en el diseño gráfico y la ilustración. ¿Cuál es la disciplina que te mola más?
La verdad es que me interesan las dos disciplinas; pero me gusta más el diseño gráfico. Disfruto con la cantidad de buenos ilustradores que hay, pero me llega mucho más de cerca la gente que hace buena comunicación visual a través del diseño gráfico. Curiosamente en la parte en la que más disfruto a la hora de realizar un trabajo, muchas veces es en el desarrollo del concepto. Después tomar decisiones por cuál camino seguir, o qué estilo escoger; pero cuando descubro un concepto que funciona, disfruto.

Eres muy versatil a la hora de hacer trabajos, desde el póster para Manu Chao, pasando por Vicelona, y hasta Mercedes Benz. ¿Son todos tus clientes flexibles con tus propuestas?
Me gusta hacer trabajos diferentes y adaptarme lo máximo posible a lo que el cliente necesita. El trabajar con clientes que son muy distintos te sirve para desarrollar trabajos diferentes y entender mejor sus necesidades. Son una parte muy importante en el proceso. Son ellos los que están comprando el diseño y quienes deciden si lo propuesto va hacia adelante o no. Resulta muy satisfactorio para ambas partes cuando la comunicación es buena y directa entre ambos. Después está claro que el diseño es una disciplina muy subjetiva, y que si me han encargado algo, es porque esperan algo en concreto que seguramente ya hayan visto o puedan intuir que pueda hacer.

¿De qué va tu nuevo trabajo en Holanda?
Estoy trabajando para un estudio muy pequeño en el centro de Amsterdam llamado Matte. Trabajamos en comunicación especilizada en estilos de vida para clientes como Nike, Tommy Hilfiger o la revista Frame, entre otros. Ahora, además de en otros proyectos, estamos trabajando junto a otros estudios, artistas y agencias de publicidad de la talla de Wieden+Kennedy, eBoy o Mimi Leung, en el proyecto Nike 78 que se podrá ver en la Design Week de Londres en septiembre. La verdad es que está siendo una experiencia muy enriquecedora trabajar como diseñador en este país y junto a gente tan creativa como ésta.

Ya puedes ir armando tu expo personal, porque eres prolífico. ¿Está en tus planes?
Es algo que me gustaría hacer. Tengo intención de continuar con el proyecto de reinterpretación de las máscaras ancestrales que realicé para la exposición en la que fui parte en la Old Truman Brewery de Londres, y además desarrollar algunas ideas que tengo en la cabeza, más personales, y que pueden ser muy arriesgadas para los clientes con los que estoy trabajando ahora.

La maxima ideal para el diseñador principiante, en la segunda decada del segundo milenio…
Ánimo, ganas y trabajo; supongo que cambian los tiempos, pero que los medios para conseguir algo siempre están basados en los objetivos, la estrategia y el trabajo a través del esfuerzo.
www.oscardecastro.com

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