Tengo frente a mí a quien ha sido considerado el demoledor de la arquitectura y los espacios exteriores e interiores tradicionales. Philippe Rahm ha investigado minuciosamente el clima, el entorno, las ventajas que pueden sacársele a los elementos naturales cuando le ponemos la mano encima. Encuentra en su abultada agenda de proyectos, exposiciones, conferencias y su estudio, unos minutos para responder a nuestra curiosidad, golosa de sacarle partido a una de los arquitectos y diseñadores suizos más importantes del momento. Lo extenso no quita lo interesante. Por eso, he tratado de acortar lo menos posible una de las entrevistas que más me han fascinado, y con las que más he aprendido a mirar el futuro y el entorno.
¿Eres un artista, un científico o un arquitecto?
Soy arquitecto. Pero arquitecto que deviene artista cuando renueva el lenguaje arquitectónico, cuando cambio los paradigmas de esta disciplina. No siempre se logra, pero sí a veces. La ciencia puede ser una buena herramienta para cambiar el lenguaje. Cuando descubrí, a través de los estudios de Alfred Lewy, Brainard o Anna Wirz-Justice que la luz está relacionada también con el campo biológico del cuerpo y no sólo con lo abstracto, me cambió completamente la manera de pensar la arquitectura. Desde el campo inorgánico, la arquitectura deviene en algo orgánico, hormonal.
Puedo ver alucinaciones y sueños en proyectos como Ghost Flat. Archimides’ Housing…
Sí, pero la alucinación tiene lugar como resultado de un proceso racional. No estoy interesado ni en la ficción ni en la fantasía en sí mismas, como algo subjetivo. Me gusta cuando la fantasía llega después de un proceso objetivo y preciso. Realmente puede alucinar. El proyecto mostrado en el Centre Pompidou en 2007, “Diurnisme”, fue alucinante por la luz amarilla intensa, pantallas negras, y la música de piano alterada. Sin embargo, fue un proceso muy racional para escapar de la iluminación urbana moderna. La llegada de la iluminación a las calles durante el siglo XIX fue el origen de uno de las más importantes revoluciones sociales y políticas en lo que concierne a la forma y prácticas en una ciudad.
El propósito era demiúrgico: hacer que la noche fuese como el día. Desde ese momento vivimos en un final del día artificial dentro de las ciudades. La luz de calle trajo nuevas tipologías urbanas (el boulevard, por ejemplo), pero también arrastró nuevas conductas, como el noctambulismo, pasear tranquilamente, el baile de noche.
Es una ambición del mismo orden que el que quiero producir hoy, pero más contemporáneo, más ambiguo: crear la noche durante el día. Reinventar una nueva noche en el día ininterrumpido que nos ha traído la modernidad. que es lo contrario a lo que hizo la invención de la luz artificial, internet y la globalización, una segunda perversión.
Después de “Noctambulisme” quise inventar el “Diurnisme”, usando una luz brillante amarillo-naranja, con longitud de onda, encima de los 570 nanómetros. Esto era captado por el cuerpo a través del flujo de la melatonina como una noche verdadera. La sala devino en una paradoja entre lo visible y lo invisible: una noche vista como un día soleado. Los Nocturnos inversos para piano, del irlandés John Field, de inicios del XIX, invadían el espacio.
“Ghost flat” es una investigación sobre cómo construir racionalmente una casa no precisamente en un espacio sino en otra realidad. El sentido común dice que la arquitectura es básicamente un universo en tres dimensiones. “Ghost flat” es un proyecto para vivir en dimensiones desconocidas amplificando un espectro corriente sensible para alcanzar nuevas coberturas, disimuladas en los pliegues del tiempo y el espacio. Dualidad, ubicuidad, canales. A través de la presencia sincrónica de varias dimensiones espaciales, Décosterd & Rahm quisimos mostrar una arquitectura donde confluyen espectros entrecruzados de espacios. Una habitación atrapada dentro de otra, donde el fantasma del programa puede aparecer en otro programa. Ocupando al mismo tiempo la misma superficie, mezclando su masa y volumetrías, cada parte del programa (habitación, sala de estar, lavabo) difunde por sí misma una fracción del espectro electromagnético. La habitación aparece enttre 400 y 500 nanómetros; el salón entre 600 y 800. El lavabo está localizado en ultravioleta, entre 350 y 400.
¿Cómo es el proceso previo de investigación al montaje de proyectos como Nanometric Spatialization?
Trato de sumergirme profundamente en la materialidad de las cosas. Entiendo la arquitectura no sólo como lo visible, sino como lo invisible. En lo microscópico y en la ciencia, es necesario ampliar las herramientas de la arquitectura. Intento extender la arquitectura entre lo infinitamente pequeño y lo inmensamente grande, entre lo fisiológico y lo meteorológico. Queremos restaurar la esencia de los elementos posteriores a la desintegración de lo visible. Las herramientas pueden devenir invisibles y luminosas, produciendo lugares étereos, paisajes abiertos, una nueva geografía, diferentes maneras de lo neurológico y lo metereológico, lo físico y lo atmosférico. Deseamos espacios sin sentido, sin lecturas, en los que los márgenes desaparezcan, las estructuras se disuelvan, sin límites.
El espacio viene a ser electromagnético, químico, sensorial, con dimensiones térmicas, olfativas y cutáneas donde podremos sumergirnos, habitándolo. Respiración, sudores, radiación térmica de nuestros cuerpos. La actividad física, hormonal; nuestros pasos y vestidos.
¿Hay una reflexión filosófica en trabajos relacionados con la religión (Il Buon Odore di Christo, por ejemplo)?
Es una investigación arquitectónica pura de la desmaterialización de los iconos en las edificaciones eclesiásticas. Antes, lo sagrado era muy simbólico y narrativo (la forma de la iglesia tenía la forma del cuerpo de Cristo). Con la modernidad, la iglesia perdió ese simbolismo. Y mi proyecto fue una ruptura radical de lo usual para convertirse en un simple olor.
Por resolución del simbolismo, la tipología de las iglesias, catedrales y abadías, con sus naves y coros, todo evocaba la forma de la cruz. Signo de salud, la iglesia era la encarnación del cuerpo de Cristo mientras los verdaderos creyentes meditaban. La esencia moderna la liberó de esto. Se abandona la forma del crucifijo y se representa la abstracción de la luz como el signo final de religiosidad.
Nuestro proyecto para Fuori Uso es la prolongación de cómo desaparece la forma y el símbolo para aprovechar la inmanencia física y la inmersión en el espacio. La arquitectura religiosa no cambia en esencia, pues la “impregnación”, como la usa el sociólogo Jean-Pierre Albert, es “el olor de la santidad”. Según numerosos textos cristianos, nos propusimos reconstruir y propagar el “odor del sudor de Cristo”, que oliese tal y como se ha dicho que lo hacía durante su vida. La descripción del olor natural de Cristo se evoca a través de un perfume, exquisito, dulcísimo, el más delicioso, tan fuerte, que superase el almizcle, el ámbar y el civet. Según las fuentes que lo atestiguan en la historia, este perfume estaba compuesto de Baume de Judée, un poco de mirra, incienso y canela. “Paradise now” quizás sea más político y tranquilizador, porque es la promesa de trascendencia mezclando todos los olores del paraíso descritos por las diferentes religiones.
¿Sientes especial atracción por los jardines? Tienes diversos proyectos de este tipo.
El jardín es algo especial para viajar por el tiempo o las geografías. En el siglo XVIII, cuando se propuso un pabellón chino en el jardín francés, fue un salto instántaneo a otra parte del mundo en tiempo real. Un proyecto de jardín en 2005 estuvo basado en la idea de que no podemos construir espacios en el tiempo. Esta obra pedía un segundo verano para una isla, una isla pantanosa. Un terreno agreste aunque tuviese un río. Fundiendo por siempre sus sombras, muchos olmos de ennegrecida corteza. Queríamos crear allí otro tiempo, fuera de los ritmos astronómicos. Un tiempo a la deriva, una estación que se desplazase, perdida en una isla, oculta en el bosque. Allí, el verano podía durar indefinidamente. Esto se podía extender a lo largo del año, pasando a través del otoño, abriéndose brecha entre el invierno y la primavera. Una suerte de segundo verano, una alteración de las estaciones, un verano indio, pero más vigoroso, lejos del invierno austríaco, un clima en suspensión. En el corazón de la isla, detrás de la masa oscura formada por los altos árboles desgastados, podíamos sacar la claridad, como un improbable y sobrenatural espacio.
Nuestro proyecto intentó prolongar las sombras y sus misterios, primero haciéndolas densas y luego disfrazándolas en el centro de la isla, abriendo espacios en el cielo y hacia la luz. En un perímetro de 200m2 definidos por una temperatura del suelo cálida durante todo el año. Alimentado por una bomba de agua de 20 kw, usando la energía del suelo, entre los 8 y los 12ºC, probando una sonda geotermal 160 m bajo tierra, una red de agua a 35º a la profundidad de 25 cms. El centro radial en el suelo, propagándose a la superficie. La tierra aquí nunca se congelará. En el invierno, extrañas especies de plantas y arbustos pueden crecer, sin necesidad de invernaderos, un tiempo y un clima propicios, despistados en este verano artificial. Crías de cisne, las alas desplegadas, en un eterno vuelo hacia el sur.
Y aquí está también la luz del solsticio de verano, el 21 de junio, con sus brillos y variaciones, que se perpetua durante el año. El amanecer a las 05:03 hrs, y el sol se pone a las 23:41 hrs. Cada día igual, todo el tiempo. El día dura 15 horas y 53 minutos. Incluso el 21 de diciembre, cuando la claridad del día es más improbable y el sol se hubiera ocultado a las 16:10 hrs.
Realmente no se han cambiado los colores, la fotosíntesis no cesa, las ramas no se quiebran. Alpha, gamma, delta, epsilon, beta y otras tres estrellas, crean un día veraniego en el corazón de una isla en invierno.
¿Y el agua y las transparencias?
El agua y la humedad pueden ser elementos arquitectónicos como las paredes, las escaleras, las ventanas. El proyecto para las casas Mollier revela y caracteriza una invisible y esencial conexión entre el espacio interior y la humedad. Se quería transformar un problema de construcción dentro de una situación arquitectónica. Nos adentra en una nueva relación sensual y fisiológica entre el habitante y el espacio directamente en las restricciones del equpamiento técnico de la construcción. Es muy cercano con el paisaje del lago de Vassivière en Limousin, enlaces físicos y químicos, como si estuviera situado en el carácter material del territorio, en su humedad. Un ocupante dentro produce vapor, no de forma constante, pero sí de acuerdo a la función primordial de cada habitación. La presencia del vapor de agua en el aire produce naturalmente, desde la respiración y el uso de agua caliente, daños y riesgos de condensación al espacio.
Si bien la solución hoy pasa por usar sistemas de ventilación, proponemos en este proyecto la forma del espacio en conjunción con el vapor, para inaugurar una relación profunda y compleja entre los habitantes, sus cuerpos y el espacio, de acuerdo con estas características físicas y químicas. Por consiguiente, nuestra arquitectura está diseñada para que los espacios aporten según la variación del nivel de humedad relativa, desde lo más seco a lo más húmedo, desde un 20º a un 100º de humedad relativa. Una persona que duerme emite cerca de 40 gramos de vapor cada hora en su dormitorio, mientras produciría 150 gramos cuando está activa en la sala de estar. El uso del lavabo aporta 800 gramos en 20 minutos, y en la cocina, 1500 gramos por hora. Como una muñequita rusa, las áreas están diseñadas de acuerdo con la ruta del aire renovado a través de la casa, desde las más frescas hasta las más viciadas, de la habitación al lavabo. Nuestro proyecto rechaza un programa específico. Se han creado espacios más o menos secos, más o menos húmedos, para ser ocupados libremente, y que sean apropiados de acuerdo al clima y a las estaciones.
Las experiencias sensoriales y relaciones perceptivas con la atmósfera tienen un importante peso en tu obra. Estoy pensando en “Absinth’Air”
La composición del aire renovado cada hora, el plan de los niveles de humedad relativa, lo habitable, el diseño termal, el mapa de corrientes de aire, presiones, tormentas, la estratificación de la temperatura, todo esto como los nuevos caminos de la composición arquitectónica, para luego mostrar este potencial programático, plástico y sensual. Los espacios devienen electromagnéticos, químicos, de una atmósfera sensorial con dimensiones térmicas, olfativas y cutáneas en las que estamos inmersos por el acto de habitar. Entre lo microscópico y lo biológico y el inmenso entorno, debemos construir intercambios sensuales ilimitados desde el cuerpo y el espacio, los sentidos, la piel, la respiración, el clima, la temperatura, las variaciones de luz y humedad.
“Hormonorium” y “Placebo Paint” son juegos que propones al espectador de tu obra, también por el sendero de las sensaciones
Este proyecto es más investigar sobre el nuevo lenguaje de la arquitectura, porque ésta está hoy muy relacionada con la fisiología. “The Hormonorium” es el propósito de diseñar un nuevo espacio público. Está basado en la desaparición de las fronteras físicas entre el espacio y el organismo. Yendo más allá de la mediación visual y métrica, estableciendo un continuum entre la vivo y lo no vivo, nos abre a lo invisible, a determinaciones electromagnéticas y biológicas. Para establecer una influencia fuera del reino de los senidos y la piel, “The Hormonorium” crea una síntesis de lo orgánico, de humor y espacio, entre la arquitectura y el metabolismo humano, el espacio, la luz y los sistemas endocrino y neurológico.
¿Me puedes hablar de tus últimos proyectos?
Una casa para la artista francesa Dominique Gonzalez-Foerster, basada en el fenómeno termodinámico del Gulf Stream. Uno de los modelos más fascinantes de pensar la arquitectura hoy porque aporta una vía de escape a la normalización y homogeneidad del espacio moderno. La climatización procede de dos fuentes: una muy fría y la otra templada. La polarización térmica del espacio genera un movimiento del aire que define diferentes zonas por su temperatura.
La modernidad tiende a lo uniforme: espacios cuya temperatura es regulada alrededor de los 21º. El objetivo aquí es restaurar la diversidad en la relación que el cuerpo mantiene con el espacio, con la temperatura, permitiendo un movimiento de las estaciones dentro de la casa, migraciones desde abajo a través de las escaleras, de lo frío a lo caliente, del invierno al verano, de lo cubierto a lo desnudo. Para la gente sentirse cómoda en una sala climatizada tiene que haber un equilibrio en el intercambio de calor que transcurre entre su cuerpo y el aire circundante. Este equilibrio es relativo para vestirse, desnudarse en el baño, para la protección de las mantas, para la luz necesaria al vestirse. Hoy, enfrentados a economizar lor recursos energéticos, la demanda hace que sea necesario calcular cuál es la energía estrictamente necesaria para cada espacio.
En lugar de calentar todo el espacio con una temperatura de 20º, hemos propuesto crear dos fuentes de calor en la casa, como dos diferentes polos térmicos; uno, enfriado a 15º y situado en la zona de aire más alta de la casa. El polo opuesto, caliente, a 22º, situado en los espacios más bajos. El proyecto puede ser revertido, un clima producido primeramente dentro, y después las funciones pueden ser libremente elegidas en cualquier lugar del espacio, en dependencia de las actividades, ropas, deseos personales. Una ganancia ecológica y económica es obtenida al mismo tiempo de crear en toda la casa un nivel bajo de temperatura a 18º, en vez de los 20º que se acostumbran.
Como un Gulf Stream de miniatura, sus posiciones crean un movimiento de aire usando el fenómeno natural de la convección, que lanza aire caliente fresco en contacto con la lámina superior y cae, recalentando el aire, creando una corriente térmica similar a un paisaje invisible. Las formas de la casa pueden ser establecidas por las formas del movimiento térmico que abastece el modelo. Los habitantes pueden moverse por allí en este paisaje invisible entre los 15º y los 26º, temperaturas que son los extremos del concepto de confort, y elegibles según su actividad, ropas, dieta, deporte o deseos.
La idea es pensar el interior de una casa no como un espacio moderno, homogéneo y continuo, sino como la posibilidad de ser una atmósfera y hasta astronomía. Es un prototipo de un apartamento donde no ocupas un espacio, ocupas una atmósfera. Se crea un ecosistema global doméstico, como un tipo de astronomía que combina temperatura, luces, tiempo y espacio, reconfigurados.
¿Cuáles son tus materiales preferidos y por qué?
Mi elección de los materiales está siempre relacionada con razones físicas. Albedo, coeficiente térmico, conducción, por ejemplo, están en la base de la elección.
Tags: Absinth'Air, Arquitectura suiza, Décoster & Rahm, Dominique Gonzalez-Foerster, Fuori Uso, Ghost flat, Hormonorium, Il Buon Odore di Christo, Nanometric Spatialization, Philippe Rahm, Placebo

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