Raval Box

La primera vez que incursioné en el Raval, hace ya unos años, tuve un efecto telekinético. Me sentí no en uno de los barrios más cosmo de Barcelona, si no, de verdad, en Cachemira o Madrás. La vista se me desbordaba entre tejidos de los estampados más caprichosos que llevaban seres de otras partes; el oído se me ponía atento, sin lograr descifrar nada, entre múltiples lenguas ajenas; la nariz, extasiada por los picores y aromas más orientales.

Si a eso le sumaba el ambiente, bien permisivo para quienes tienen como obligación buscarse la vida con lo que nosotros la alegramos, y con la mercancía que quisieras a mano, la suposición de entrada, en aquella ocasión fue de que algo venía en camino. Así ocurría.

Hoy, Raval es sinónimo de trendy. Por fortuna para sus habitantes, que no se creen la transformación radical que han tenido sus calles en tiempo récord. Claro, aún conserva algo de su picante y malicia, pero eso es bueno para sazonar, ¿o no?. Mato por un buen kebah (aunque ya no sepa muy bien cuál es su procedencia y confección) pero de vez en cuando me agrada meterme en ese cilindro alucinatorio que es el B-Lounge del Barceló Raval.

Hacerme con una de las traducciones culinarias que el maestro Joan Gómez ha hecho del bento japonés, en 3 variantes de diseño y nutrición, y que han llamado B-Box -exotic, veggie y med-, ha sido uno de mis grandes placeres a la entrada de la primavera.

Muchos sitios nos suelen pasar gato por liebre, poniendo en un plato enorme y pulcro una montañita de cualquier vegetal rallado con una pincelada de soja que lo rodea, y por el que nos cobran la mensualidad del gym o de nuestro psicoanalista. Como si uno fuera tonto. Aquí, en el B-Lounge, con este invento, tendremos tapa, ensalada, sopa, principal, guarnición y postre, por lo que cualquiera te pediría por sólo el café y chupitos. Justo, sano y agradable a los ojos de cualquier goloso. Yo lo he maridado con la Inedit de Damm, y viene perfecto con cualquiera de las tres bandejitas.

Para esta época de mangas cortas y sandalias, ve preparado. Si tienes suerte y hace buen día, una vez que levantes el trasero de la silla, trata de colarte en la terraza mirador. Desde allí, con Barcelona a tus pies, viéndolo todo sin ser visto, podrás chuparte los dedos. Aunque no tengas un pelo de tonto.

B-Box del B-Lounge
16 EUR
Lun-Dom, 12-16 hrs
Barceló Raval
Rambla del Raval 17-21
Barcelona

www.barceloraval.com

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