
¿Sacamos bien las cuentas? ¿Medimos bien el tiempo? No estoy muy seguro. Pero los años pasan, los vivimos a tutiplén, se nos van como la blanca (cualquiera de ellas). Menos mal que el inicio es lo más fácil. Sepultamos las culpas, y nos queda la ilusión de que todo irá, no sabemos cómo, pero irá.
Os dejo con esta parejita que pillé en una calle de Copenhagen, al lado de su bike. Si los pronósticos se cumplen estaremos comenzando la década de las dos ruedas. A ver si tenemos frío cuando toca, y la piel de langosta cuando está previsto. Y no nos dejen plantados.
¡Feliz 2010! El mejor de los mundos posibles, a bolsillos llenos.
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