Toma Noti

Entre las rabietas que provoca que mi jefe se vaya de picnic cada mediodía, cestica con vino blanco, ciruelas, bocatas y bañador debajo del traje, y que no paren las malas noticias – la muerte de Amy, la del creador de Barbie o que el príncipe Giorgio se lleve a todos los chulos de vacas a Formentera- el verano se puede volver un desastre si no tomas serias, muy serias soluciones.

Así, caigo arrellanado en Noti. Harto de sucesos, justamente. En lo que otrora fuera El Noticiero Universal, coincido en la mesa con Elena Barta, la jefa. Es difícil encontrar anfitrionas equivalentes en millas a la redonda. Es de las pocas que se implica, recibe a sus amigos, los que vienen y van, los que entran a saludarla, los que ni siquiera le conocen, los turistas despistados como luciérnagas con el neón de la entrada.

Noche inolvidable. La Barta no para de hablar, pero no es de las que aburre. Para nada. Suscita mi verborrea de periodista y a cada respuesta, con la que no puedes reprimir cagarte de risa, ella se supera in crescendo. Su aura mágica poliniza todo el regio salón: estudió diseño, por lo que es autora de casi todo, menos de la remodelación del espacio, que es de Francesc Pons. Da gusto ver la cartulina donde imprime el menú,  la tipografía, la elección de la vajilla, de la nomenclatura prusiana con que llaman a cada mesa especial. En mi caso, me llevaron con el aperitivo en la mano desde la Marrakech a la New York, para disfrutar de la mejor vista. Quienes me conducen, afables camareros que casi me llaman por mi nombre, vestidos con la última ocurrencia de la ama: azafatos.

Al sentirse en el templo de lo cosmopolita, a ningún cretino se le ocurriría levantar la voz para desvirgar todo lo guay que allí se vive. Observo una pareja de franceses asintiéndose uno al otro por cómo han hecho de bien los deberes en la cocina. Eso es como que te acepte el cura los peores desmanes en el confesionario; y el mejor halago.

Anuncian que el plato estrella es el tartar de buey o el atún semicrudo. Para llevar la contraria, escojo el risotto de cebolla, parmesano y berros, que se me deshace como polvorón en la boca. Y el taco de atún blue que, servicial a mi glotonería, es abundante, correcto, delicioso. Descarto de los postres las chucherías y termino con el hocico en la ensalada de frutos rojos, que es un sorbete casero con crème fraîche.

Luego de una intensa conversación a la vera de la cena, Elena convierte el sitio en el bar más chic. Música con gusto y a tono con lo que va saliendo de la barra. Tiene buena bodega, como también excelentes referencias en destilados. Deja a un lado las gafas oscuras que todo el tiempo me han limitado de ser penetrado por sus ojazos claros, y se vuelve aún más cercana. Si cabe.

Lamentas las leyes contra los fumadores, aunque todavía en su website ponga que se permite fumar en el salón privado. No lo leas al pie de la letra: Elena es atrevida, pero aseguro que allí no pasa nada que atente contra las cada vez más severas leyes de la Unión.

Siempre es tiempo para que te hagas fan del sitio. Vale la pena. De vez en cuando, puede que las celebrities que por allí pasan (dúo Shakira-Piqué, por ejemplo) permitan que seas tú el centro. Juro que es la mayor aspiración de Elena. Así olvidas al chungo de tu jefe, con su cestica, mariconeando en la playa, cada mediodía.


Noti Restaurant & Goodbar
Roger de Llúria 35-37
Barcelona
Tlf: 933 426 673
Desde EUR 14

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Un comentario

  1. Exelente y degustante croniquilla! ya tengo fija en la mente una supuesta imágen de ese tartar de buey y de algunos tragos cuya disfrutable descripción hace de este NOTI un destino impelable (no descartable) si se vive o pasa uno por Brcelona! thanks Buffer!

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