
Barcelona, y buena parte de Cataluña, está hecha para sentarse. Comunión si sales a tomar algo, que nos impulsa ir a por una mesa que nos permita el círculo de la conversación cercana, cálida. Si te fijas bien, saliendo de esta región de la Península, otros prefieren abarrotar espacios estrechos, con tapas y vasos de vino, parados detrás de una barra.
Pensando en esa idea de la reunión, y de que experimentes un viaje sensorial -vista, oídos, gusto, tacto, y olfato-, nace Cornelia and Co. Su alma mater, Carla Tarruella, quien ha tenido una de las mejores escuelas en el grupo gastronómico que encabeza su madre, Rosa María Esteva, nos cuenta por qué era necesario un espacio multifuncional: mercado, estantes, productos de la casa, selección rigurosa de múltiples países, comida para llevar, o para tomar in situ. Lo que ella y los otros miembros fundadores llaman “the daily picnic store”.

Mirándolo bien, aprovechando cada metro cuadrado, cada detalle del arquitecto Josep Juanpere, y hasta unas sillas hechas por la propia Carla, a collage con retazos visuales procedentes de varias referencias plásticas, el amante del buen comer y de elegir donde hacerlo, ya tiene en el corazón del Eixample su propio escenario con toda la logística. No es exagerado decir que Barcelona dispone, desde hace unos días, de su propio Dean & Deluca, ese referente setentero que es visita obligada en el Soho de NYC.
¿Por qué Cornelia and Co?
Cuando pensé en montarlo, barajaba muchos nombres. Me apetecía mucho que fuera el nombre de una mujer y que no tuviese connotaciones claras, anónimo. Y Cornelia, que hay algunas en la historia, son mujeres muy fuertes, con personalidad, pero anónimas. Esas 2 cualidades me gustaban mucho. Y ‘and Co’, porque sin compañía no se llega a ningún lado.
Siento por aquí fantasmas anglosajones, holandeses, italianos, americanos. ¿En qué te has inspirado?
En todos. Viajando vas pillando. Me he inspirado sobre todo en la mezcla. En lo que creo que me gustaría encontrar si fuera yo la cliente. El glamour de comprar, y la sensación de jugar comprando. Eso de jugar me gusta mucho. Me apasiona la cocina, y en los tiempos que corren no siempre tienes tiempo para cocinar. La cocina necesita mucho tiempo, pero comer bien no necesita de tanto. Quería que interactuaran las 2 cosas: la cocina, y comer bien, que no siempre es lo mismo. Y el producto bien seleccionado: unos buenos quesos con una mermelada especial. A mí los mercados siempre me han parecido lugares donde suceden muchas cosas, bonitas. Disfruto mucho allí la relación entre los personajes; el que vende y el que compra.
Es algo que pedí a Josep Juanpere, el arquitecto: que hubiera esa sensación de mercado. No hay sitio donde comas mejor que en el mercado, ya que tienes el producto ahí mismo. La cocina del día. El horario, donde la cocina no cierra, es bestial, porque es totalmente dinámico. Hay 5 cocineros que son unos apasionados en lo suyo y que nos permiten jugar mucho con esta filosofía.
¿No hay juego también en el paseo, en mirar una etiqueta, en pedir, si eres sibarita, algún capricho?
Por supuesto. Primero, porque viajar es un lujo y la investigación se convierte en un tema importante. En un restaurante convencional no te desplazas, pero Cornelia está hecho para pasear. El concepto era desde el inicio el barrio, la plaza del barrio. Un bar que abre a las 8 y cierra a las 6. Otro bar que abre a las 8 y cierra a la 1. Diferentes comercios que van abriendo y cerrando persianas, y la plaza del barrio va viviendo y moviéndose según la hora.

El antes y el después de este sitio…
El lugar tenía encanto. Era la Compañía Francesa de Indochina, que tenía ropa asiática, vajillas, etc. Me gustaba mucho, al punto de que compraba vajilla para el otro restaurante, el Acontraluz. La persona con que firmé me dijo que ese mismo día hacía 25 años que ella lo había hecho; que ésto podía considerarse como un círculo, que era perfecto. Fue delicioso y ojalá que un buen signo.
¿Estáis pensando en franquiciar?
En franquiciar no. Pero es un proyecto que lleva tanto peso, tanto detalle, tanto tiempo de estudio… El logotipo que es muy germano, muy Bauhaus, nos lo han hecho los chicos del estudio Own. Ese punto lo hemos cuidado mucho, para que tuviera un aire de almacén antiguo, pero que se note que es novedoso.
¿Cuánto puede pagar el cliente que se siente en Cornelia and Co?
Desde los 9 a los 70 euros. Según lo que le apetezca. Tienes la posibilidad de comer una kish loren con ensalada y un agua, que será por menos de 9, o puedes elegir ostras o chuletón, y depende del vino que escojas de la bodega. La media sería unos 20 a 25 euros.
Cornelia and Co
Valencia 225
Tlf: 93 272 39 56
08-01 hrs
Tags: Acontraluz, Carla Tarruella, Compañía Francesa de Indochina, Cornelia and Co, Dean & Deluca, estudio OWN, Josep Juanpere, Rosa María Esteva, The Daily Picnic Store

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