
Hoy publica el acerado semanario británico The Economist un artículo sobre España y Zapatero que pone los pelos de punta, si necesidad de ser un mocoso con ínfulas de punk, ni de un lengüetazo de gel fijador. Nos llaman “el nuevo enfermo de Europa”. Madre mía.
Como no sabemos a ciencia cierta hasta dónde nos llevarán las aguas turbulentas de tanta política pueril -pues de un lado como de otro parecieran estar jugando a las pompas de jabón, que son sólo eso, pompas-, My Buffer Guest quiere recomendarte un destino que quizás no conozcas y que está más cerca de lo que piensas. Allí puedes llegar en coche, en autobús, AVE, o avión. Depende con qué pulgas hayas amanecido.

Pero vale la pena. Vitoria-Gasteiz es un núcleo urbano que te da la impresíón de estar fuera de la Península. Hay mucha movida joven, cultural, de ocio. Y sobre todo, parques. Ay, los parques que tanto nos faltan en estas aburridas junglas de hormigón.
Puntos de interés: el Museo de Bellas Artes de Álava, cuya colección es impresionante, tanto como el edificio que lo alberga. El Museo de Armería (lleno de panoplias y de una acuciosa recolección de cosas que sirven para defenderse o matar). El Artium, que llena la programación del más diletante, como lo que es: el Museo Vasco de Arte Contemporáneo. El centro Montehermoso, con lo más del arte de vanguardia. Todos, así como lo oirás, GRATIS.
Si prefieres la historia, la Catedral imponente de Santa María, que más que por fuera, habrás de ver por dentro: es una colosal obra de restauración en la que no sé qué te da más vértigo, si las bóvedas infinitas, o todos los andamios desde los que puedes ver la cirugía que allí practican los arqueólogos. Ken Follet, a quien verás esculpido por allí, es uno de sus más ardososos admiradores.

También, como ciudad de jóvenes, verás mucho el graffiti, murales, en toda una ruta que te va llevando por lo más espontáneo de la expresión urbana, Muralia. Al momento de visitarla, estaba también el evento de fotoperiodismo Periscopio, que llenaba literalmente todo el casco urbano.

Para comer: los pintxos con la copita, que son más baratos que en cualquier otra parte. Juntos, te costarán menos que la tapa sola en Barcelona. Si vas por libre, y quieres sentirte a gusto en lo que fue una cuadra de caballos, nada mejor que la comida de El Portalón. No podrás abotonarte nunca más los pantalones.
Para moverse: las patitas o las bicis. Aunque vayas sólo una vez en tu vida, te puedes inscribir en la oficina de turismo al servicio de las dos ruedas, totalmente gratis. Podrás usarla durante 4 horas seguidas. Hay carriles por todo el anillo de la ciudad. Así entrarás en un estilo de vida sano, que te completan los parques y paseos, y te confirman los pavimentos libres del más mínimo pedazo de papel o basura.
Sólo hay un problemilla, para el que guste mucho de la marcha: los bares y discos cierran temprano. Pero ya es mucho pedir. Te diviertes con los pulmones limpios y gastas poco. Además. la gente de allí lleva menos prisas y son tan gentiles, que casi te llevan por la mano al sitio por el que le preguntas.

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Tags: Artium, Catedral Santa María, El Portalón, Ken Follet, Montehermoso, Muralia, Museo de Armería, Museo de Bellas Artes de Álava, Vitoria Gasteiz
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